• Caracas (Venezuela)

Boris Santos Gómez Uzqueda

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Boris Santos Gómez Uzqueda

Tecnología y energía: bases de la ciudad digital

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Para 2025 habrá como mínimo 100 smart cities (ciudades digitales) en el mundo.

Esos nuevos entornos permitirán que ciudades –y sus ciudadanos– sean más competitivas y desarrollen negocios, emprendimientos, empleo, iniciativas importantes. 

La competitividad se mide por la capacidad de un estado (central o municipal) de ofrecer condiciones para que capitales privados desarrollen iniciativas. Es más competitiva Dubai (Emiratos Árabes Unidos) que casi todas las ciudades latinoamericanas que pueden, obviamente, y con programas municipales/estatales modernos dar los pasos para su real modernización y atención digital de sus ciudadanos.

Para citar un ejemplo: ya en España se llevan adelante proyectos y planes para smart cities, pues hay una Red de Ciudades Inteligentes. En la ciudad de Santander (Cantabria, España) se tienen repartidos en las calles muchos de sensores que monitorizan desde condiciones climáticas, movimiento y tráfico, sitios disponibles de estacionamiento, calidad de aire y otros datos que son “recogidos” desde un teléfono con la intención de alerta para vivir mejor.

Además de Santander se puede citar a Trento (Italia), Berlín (Alemania), Birmingham (Reino Unido) y Aarhus (Dinamarca) que promocionan uso de nuevas energías (reduciendo costos de facturas eléctricas), uso de data (información) para que las ciudades ahorren tiempo y alta movilidad pública (menos vehículos, menos contaminación, menos combustible utilizado).

Imagínense lo conveniente de tener –desde la comodidad de tu teléfono– herramientas para conocer anomalías en la movilidad de la ciudad (embotellamientos, choques), para calcular las mejores rutas combinando diferentes medios de transporte público y privado (autobús, metro, tranvía, bicicleta pública, etc.).

En Europa están aplicando, en el ámbito de la energía, programas que por ejemplo detectan la intensidad lumínica y la presencia humana, de forma que pueden regular la iluminación e incrementarla al paso de vehículos o personas. Incluso Europa ya tiene normas ISO de estandarización para que las “ciudades inteligentes” tengan y ofrezcan servicios de alta calidad.

Boyd Cohen indica que las smart cities utilizan TICs para ser más inteligentes y eficientes en el uso de recursos, reduciendo costos y ahorrando energía, mejorando servicios y elevando calidad de vida.

Plataformas de tecnología desarrolladas para municipios podrán lograr soluciones vinculadas a la eficiencia energética, comunicación en tiempo real, seguridad ciudadana y transporte masivo.

Desde el teléfono podremos ver qué líneas de bus circulan por cuáles avenidas, cuán llenas están las rutas, los buses y además tener datos actualizados sobre transporte, zonas seguras interconectadas con cámaras de seguridad, con estaciones de policía, centros de salud cercanos, puestos de cajeros de banco, etc.

Esa es la “ciudad verde”: la que ahorra en energía y es altamente digital (usa tecnologías) promoviendo el uso a bajo costo de –por ejemplo- tecnología.

Para esto se requiere formar políticos y políticas públicas en energía y agenda digital: siempre buscando ahorro de energía y calidad de vida: imagínense una red (smart grid) que gestione data sobre actividades relacionadas a edificios inteligentes, infraestructura urbana, generación y distribución eléctrica.

Municipios y gobernaciones tienen la palabra en la gestión 2015-2020 de proponer y ejecutar una agenda digital y de reducción de consumo energético para las ciudades.