• Caracas (Venezuela)

Boris Santos Gómez Uzqueda

Al instante

Boris Santos Gómez Uzqueda

Salvar el petróleo venezolano (II)

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

A propósito del socialismo del siglo XXI y de la gestión de recursos energéticos queda confirmado que en Venezuela y Bolivia no se han dado pasos adecuados para un correcto manejo de dinero ingresado por petróleo y gas, respectivamente. Un estudio de percepción a nivel regional realizado por la consultora Arthur D. Little muestra que Colombia lidera la lista de los países más atractivos para los negocios petroleros, mientras que Venezuela y Bolivia ocupan los últimos lugares. El informe de esa consultora –con sede en Houston– indica que “las tendencias nacionalistas en Venezuela y Bolivia han desalentado la inversión extranjera, y el potencial hidrocarburífero de esos países sigue subexplotado”. ¿Se imaginan si hubiera administraciones democráticas eficientes y que entendieran del negocio hidrocarburífero en Venezuela y Bolivia? Realmente estarían igual o mejor que Emiratos Árabes Unidos o Qatar en términos de desarrollo humano, educación, salud, riqueza per cápita, etc.

Volvamos al despilfarro petrolero venezolano: entregan a los países firmantes del ALBA y otros: 18.000 barriles diarios de petróleo; a Cuba 110.000 barriles diarios de petróleo; a China, por pago de deuda contraída: 130.000 barriles diarios de fuel oil y 270.000 barriles diarios de petróleo. Una “fiesta” sobre la cual alguien algún día deberá rendir cuentas…

Naturalmente los niveles de exportación/producción no guardan relación. Están consumiendo/gastando más de lo que producen.

En su trasnochada “visión” el régimen “imagina” para 2019 producir 6 millones de barriles diarios, lo que no explican es cómo fue posible que –contrariamente– hayan reducido, durante la administración socialista, la producción de gas y petróleo.
El centro productor petrolero venezolano –quiero negarme a creer esto– que es la faja del Orinoco ahora se denominaría “Hugo Chávez Frías”. De hidrocarburos no saben nada.

Al igual que en Bolivia, cuyo Estado percibe millones de dólares por venta de gas, se dedica a ser “empresario” teniendo empresas-estatales de bajísima producción, altamente costosas y no rentables desde cartón hasta lácteos. Lo mismo ocurre en Venezuela, a escalas financieras muchísimo más grandes: la estatal petrolera tiene a su cargo proyectos desde cría de cerdos, siembra de yuca y otros rubros, descuidado su vocación principal que es producir petróleo.

Así anda nuestra bella Venezuela, manejada por un grupo de sátrapas que mantienen empobrecido al país, dilapidando el dinero de ingresos por petróleo y condenando a futuras generaciones a más pobreza.

¿Cómo puede ser posible que con tanto petróleo no hayan salido de la pobreza? El socialismo –ciertamente– no es la respuesta. Y en esa mala vía transita la pobre Bolivia malgastando ingresos de su gas natural.

La premisa debe ser: retornar al camino de la reconstrucción de la democracia e inmediatamente salvar el petróleo venezolano del despilfarro. Es una tarea inmediata, inequívoca e ineludible de toda la sociedad venezolana y latinoamericana.

Así como hay organismos internacionales que vigilan el medio ambiente y evitan su abuso, debería las Naciones Unidas empezar a controlar el uso abusivo que se hace del petróleo y gas por parte de regímenes como el venezolano o boliviano, dado que el petróleo y el gas son la energía que mueve al mundo y su cuidado y buen uso debería ser objeto de fiscalización internacional, porque a título de soberanía no se pueden despilfarrar recursos naturales.
 
*Consultor del sector privado latinoamericano

@bguzqueda