• Caracas (Venezuela)

Boris Santos Gómez Uzqueda

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Rescate financiero y política energética

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Es importante que las regiones productoras de hidrocarburos de Bolivia tengan una voz clara, firme y conjunta, a tiempo de establecer la política energética de Bolivia con información clara sobre planes y proyectos, y además con información precisa sobre ingresos por regalías, IDH y conciliaciones de cuentas con el Poder Ejecutivo central para tratar de reducir el impacto negativo de la caída de precios del barril/petróleo que naturalmente golpeó presupuestos de gobernaciones (de vocación productiva de hidrocarburos).

Una política energética solamente rentista –como la boliviana– que no generó, por ejemplo, fondos de inversión como Noruega o Emiratos Árabes Unidos que al utilizar sus ingresos por venta de petróleo/gas diversificaron sus economías y expandieron inversiones público/privadas en otros rubros de la economía, han terminado perjudicando a Tarija, por ejemplo.

En lo coyuntural: urge que el Poder Ejecutivo central apruebe, sin dilaciones, el Plan de Rescate Financiero para Tarija que aún continúa ofreciendo sus reservorios (algunos de ellos ya en declinación como campo San Alberto que está en proceso de agotamiento natural de su producción de gas) para financiar proyectos, pagar compromisos –muchos de ellos asumidos por miembros de anteriores administraciones de Tarija– y que en todo caso responden a la misma línea de los administradores del Estado central.

Tarija, más que nunca, necesita de Bolivia. “Tarija necesita de Bolivia; Tarija le ha dado mucho al país. Hoy Tarija necesita que el país le dé algo”, explicó el gobernador Adrián Oliva en referencia a este tema.

Hay más de 1.000 proyectos (en ejecución, por concluir y nuevos que necesitan urgentemente de financiamiento) y compromisos de contrapartes desde el Poder Ejecutivo central para con Tarija (en montos que podrían fácilmente superar 100 millones de dólares) para proyectos y programas sociales.

Todo esto se origina, entre otros elementos, por la caída de los precios del barril/petróleo que van “de la mano” de los precios de gas que se explotan de las entrañas de Tarija y se venden a mercados externos (Argentina, Brasil). A menos precio y menos volúmenes de exportación obviamente hay menos ingresos para Bolivia y menos ingresos (vía regalías Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), Impuesto Especial a los Hidrocarburos y sus Derivados (IEHD) para las regiones productoras (Tarija, Santa Cruz, Cochabamba, Chuquisaca). La más afectada es Tarija.

El precio internacional del petróleo varió (por consideraciones que analizamos en otras columnas, por ejemplo por la “guerra” entre Arabia y los productores convencionales vs. Estados Unidos y los productores de oil/gas no-convencional), de más de 110 USD/barril en 2014 a USD 26/barril en enero 2016. Dramático considerando que Bolivia y Tarija particularmente viven de la venta/renta de hidrocarburos.

Por ello hay crisis en el presupuesto de Tarija y para ello hay dos respuestas: una inmediata, el plan de rescate financiero y una de mediano plazo: generar y estimular las condiciones para un nuevo desarrollo más allá del gas (ejecutando un portafolio de proyectos de inversión y diversificación, por ejemplo, a través de la nueva Agencia de Desarrollo que dirige el ex ministro Oscar Farfán).

Hay un “boquete” notorio en el presupuesto de Tarija, de más o menos USD 700 millones que son pagos pendientes con acreedores varios que se arrastra de la gestión del gobernador Condori (de la misma línea partidaria del presidente de Bolivia).

Ojalá que sea inmediatamente nombrado el director por Tarija en el Directorio (el órgano superior de Dirección de la Política Energética de la principal compañía estatal boliviana de petróleo/gas YPFB) para tener información clara y precisa en el proceso de revisión (conciliación) de cuentas entre Tarija con el Ministerio de Hidrocarburos y Energía, y Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).

Por ello es importante, de aquí en adelante, que Tarija intervenga con solidez y proactividad en la formulación de la política energética de Bolivia para el próximo decenio para evitar otro apuro financiero en la mayor productora de hidrocarburos de Bolivia.