• Caracas (Venezuela)

Boris Santos Gómez Uzqueda

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Boris Santos Gómez Uzqueda

Cuba democrática y petrolera

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El reciente episodio entre Estados Unidos y Cuba para “normalizar” relaciones tras más de 50 años de Guerra Fría desató una ola de adhesiones y protestas. Todas válidas.

Me suscribo a la postura del presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, que calificó el hecho de “noticia esperanzadora y que esperamos y deseamos fervientemente es que esto se traduzca en una mejora del nivel de bienestar del pueblo cubano y en una mejora de los estándares democráticos del mismo, que sea bueno para la democracia, los derechos humanos y el pueblo cubano".

En ese marco ya analistas de negocios y estrategia han identificado varias oportunidades negocios que van a modernizar y financiar a la escuálida economía cubana: turismo, comercio, intercambio de negocios bancarios y energía.

En éste último acápite me detengo: desde 2008 vengo apegándome a la idea de muchos que si Cuba abre sus tiesas fronteras políticas al capitalismo podría tener oportunidad de exploración/producción petrolera/gasífera off shore (centro y oriente de la isla) que al cabo de un par de años –con fuerte carga de dinero- permita a Cuba ser independiente energéticamente y evitar su dependencia de Venezuela.

Un primer paso fue la nueva Ley de Inversiones Extranjeras, que abre al capital foráneo todos los sectores de la economía, con algunas facilidades impositivas. Obviamente en tema hidrocarburos Cuba tiene mucho que aprender de capitalismos energéticos exitosos como Estados Unidos o países del golfo.

Actualmente hay pequeñas inversiones que no son relevantes para las cifras del mundo del petróleo/gas en la Zona Económica de Cuba en el Golfo de México (menos de 10 pozos perforados).  Esa zona es de aproximadamente 115.000 km2 con 59 bloques exploratorios de 2.000 km2 cada uno.

Tendrán que tener una nueva Ley de Hidrocarburos y Energía y fortalecer su ministerio sectorial para dar cabida a nuevas mentes, a tecnología y a recursos humanos de todo el mundo.

La actual producción cubana es baja (prom/anual de 21 millones de barriles de petróleo y 1,1 millones de metros cúbicos de gas natural) cifras poco relevantes para lo que produce por ejemplo Estados Unidos o Venezuela. Equivale a menos de quince días de producción petrolera venezolana y menos de una hora de producción de gas natural en Bolivia.

Su producción interna de crudo no cubre el consumo interno, por ello es que reciben diariamente 100.000 barriles venezolanos destinados principalmente a generación eléctrica. Cuba “paga” ese petróleo con “servicios” médicos.

Ahora que Cuba da pasos al capitalismo deberá pagar en dinero lo que reciba de otros países.

Ya hay algunos contratos (desde 1991) con algunas compañías pero que no han puesto cifras significativas en el sector. Varias compañías rusas continúan en exploración de bloques en offshore de la isla.

Desde 2008 vengo analizando –sustentado en estimaciones del Servicio Geológico de Estados Unidos- que es importante abrir el sector energético pero obviamente democratizando y llevando libertad a la isla.

Habría en disposición de Cuba (off shore aprox  más de 4.600 millones de barriles de petróleo y 9,8 billones de pies cúbicos de gas natural) que necesitan inversión y tiempo de maduración de proyectos.

Habiendo cambios políticos sustanciales: democracia y libertad en todos los estamentos del estado cubano los capitales extranjeros aterrizarán de inmediato en Cuba. Ya la apertura de Estados Unidos permitirá dinamizar esa economía.

Merecen todo el respeto y admiración aquellas generaciones de cubanos en Miami, Estados Unidos, capital del exilio cubano en el sur de la Florida, que prácticamente han dado su vida entera denunciando un régimen y un sistema político que no entiende democracia. Su lucha está dando frutos.

Imagino a una Cuba democrática con un sistema parlamentario e inclusivo que con mente global va a ser un importante referente de negocios energéticos en el Caribe: la crisis mundial de la energía y particularmente la sed norteamericana de combustibles gatillarán inversiones para explorar el Caribe.

El cambio de clima político en la isla y la oportunidad de convertirla en un centro energético del Caribe serían motivo para alianzas estratégicas en exploración y desarrollo de industrias de gas y petróleo off-shore entre la Cuba poscastrista y capitales multinacionales.