• Caracas (Venezuela)

Boris Santos Gómez Uzqueda

Al instante

Big data, desarrollo y América Latina

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Complejo nuevo tema aunque es cotidiano: el big-data.

Se nos viene un tsunami de datos (de acuerdo al teórico estadounidense John Mashey en su análisis Big Data and the Next Wave of Infrastress), inmanejables con actuales herramientas.

Primero una aproximación al big-data: es la posibilidad de explotar comercialmente una gran cantidad de datos para crear nuevos servicios comerciales.  

La Unión Europea tiene datos preliminares de generación de 1.700 billones de bytes por minuto (o como almacenar más de 360.000 DVD de información). Se están generando datos a cada segundo…de todo tipo.

Alguien se atreve a decir que se hacen diariamente más de mil millones de consultas a Google, unos 500 millones de tuits en Twitter, 800 millones de actualizaciones en Facebook, transacciones de compras on-line, pagos con tarjeta, registros de datos personales, etc, etc. Todo empujado por los wereables (dispositivos tecnológicos que están con nosotros permanentemente).

Éste caudal de datos está –por decirlo de alguna manera– en “una bolsa” listo a ser discriminado, seleccionado y utilizado para mejorar el perfil del usuario, del comprador, del ciudadano, ver sus preferencias, sus gustos hasta sus enfermedades…

Con esta cantidad de datos se analizará cantidad de electricidad, de energía a utilizar, mejores formas de llegar a targets y consumidores, mejores formas de eficientizar todo.

Éstos datos se generan desde nuestros teléfonos, laptops, cuando hacemos transacciones con bancos, restaurantes, compras de equipos, de ropa, viajes, e inclusive si los semáforos inteligentes registran que estemos mal estacionados o que nos hayamos pasado una luz roja. Todo está registrado en digital. Si usamos GPS, o si subimos fotografías. Cada tuit. Cada clik y cada actualización en FB.

De manera que es absolutamente fácil conocer el perfil de una persona en base a sus interacciones con la red.

Varios libros van explicando las “bondades” del big-data  por ejemplo The Human Face of Big Data de Rick Smolan & Jennifer Erwitt; además agregar que cada vez las ciudades se están volviendo “inteligentes”: más dispositivos interconectados con nuestros dispositivos: ver el tráfico, recibir sugerencias de restaurantes, ver parques, consumos de electricidad. Realmente una gama de información que la ciudad o “las cosas de la ciudad” nos propone para nosotros introducir mejoras o simplemente tomar decisiones.

Mientras mejor conozcamos el movimiento del tráfico, mejoraremos condiciones de movilidad, de uso de combustibles, de uso de kilometraje/vehículo; etc. por citar un ejemplo muy pequeño.

Con drones sobrevolando ciudades tenemos un panorama completo de la ciudad: su catastro, su transformación, sus mejores oportunidades de desarrollo urbano, etc. más datos para el monstruo “big-data”.

Quiero transcribir un par de ejemplos de un interesante análisis sobre el big data (de Eva Van Der Berg, en El País): la combinación de datos (proporcionada por el obvio big-data) puede ayudar a las ventas: la cadena Walmart descubrió, a partir del cruce de datos de ventas con datos meteorológicos, que las galletas Pop-Tarts se vendían muchísimo tras alertas de huracán, ya que la gente hacía acopio de provisiones. Esa información motivó a que se promocione más esos productos cada vez que el tiempo empeora; luego algo más interesante: la cadena Target  envió a una adolescente de Minneapolis cupones de descuento para productos pre-mamá y de bebé. El padre acudió al centro hecho una furia. Pero a los pocos días la chica confesó que, efectivamente, estaba embarazada. Había comprado complementos vitamínicos, toallitas sin perfume y otro tipo de productos que llevaron al software de la tienda a considerarla una madre compradora en potencia.

Big-data permitirá, en consecuencia, analizar una montaña de datos, refinar lo mismos y proponer mecanismos de acción para cada actividad de nuestra vida diaria. Desde grandes negocios, comportamiento del mercado de valores hasta el simple consumo de supermercado.

En América Latina se están dando primeros pasos en “conocer” la estructura de ésta gigantesco caudal de datos. Nuevos negocios y emprendedores latinoamericanos van a utilizar el big-data para perfeccionar sus clusters de mercados locales, y empezar a conocer a un emergente público latinoamericano que también consume y agrega datos.

La penetración del celular, del SIM-CARD y de los Smart phones es un gran avance para que el público latinoamericano esté interconectado y accediendo a la red y dejando sus datos y preferencias. También hubo avances en mejorar condiciones de las ciudades (smart cities) en América Latina.

Se están descubriendo datos, analizándolos y de seguro en algún tiempo en América Latina se podrá contar con arquitecturas tecnológicas capaces de responder a temáticas propias para el desarrollo y más mejor comunicación y participación de la gente en nuevos procesos de mejora de condiciones de vida.

El big-data es algo grande. Está aquí y cada vez seguirá creciendo. Sólo los buenos emprendedores podrán recoger –algo- de esa info, procesarla y digerirla y volverla a ofrecer, refinadamente, a públicos objetivos precisos.

Ahora mismo mientras usted lee esta nota en Twitter o en el portal de éste rotativo amigo usted está haciendo preferencia de éste periódico, de ésta temática, de éste autor, midiéndose desde dónde acceso, y que tipo de lecturas le interesa. Bueno no seguimos más por hoy.

*consultor del sector privado, sigue sus análisis en twitter: @bguzqueda