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Militares en la calle

Entre 1998, año en el que fue electo por primera vez Hugo Chávez como presidente, y 2013, año en el que fallece, a la par del aumento constante de la criminalidad y violencia en el país, se esbozaron múltiples planes e iniciativas a cargo de varios ministros que pasaron por el Ministerio del Interior. En el aspecto conceptual, sólo dos de ellos ­la Comisión Nacional para la Reforma del Modelo Policial, convocada en 2006, y la Gran Misión a Toda Vida Venezuela­ fueron elaborados sobre una base teórica seria y sólida. Sin embargo, ambas iniciativas parece que van a tener el mismo infeliz destino.

Las sabias conclusiones de la Conarepol fueron tiradas a la basura por el ministro Pedro Carreño apenas asumió la cartera en 2007. No respondían a un país socialista. Tuvieron que pasar varios años para que otro titular, Tarek el Aissami, retomara tímidamente algunas de las recomendaciones de la comisión.

En 2012, en plena campaña electoral, el candidato Henrique Capriles presentó al país el plan Seguridad para Todos, luego de trabajar durante varios meses con especialistas, primero en las mesas de la MUD y luego del Comando Venezuela.

El Gobierno tenía que dar una respuesta frente a un problema tan sensible como el de la inseguridad. Unas semanas después presentó, como la gran solución a la criminalidad y violencia, la Gran Misión a Toda Vida Venezuela. Se trató, por primera vez, de una política integral de seguridad, bien pensada y fundamentada, que analizaba teóricamente y con criterio lo que debía hacer el Gobierno para reducir los casos de inseguridad.

Muchos expertos advirtieron que se trataba de un simple anuncio electorero y el tiempo les dio la razón.

Casi ninguna de las medidas planteadas en la misión comenzó a ser instrumentada y, por supuesto, los índices delictivos continuaron en aumento. En días pasados el presidente Maduro, a pesar de declararse como continuador de las políticas de su antecesor, parece haberle dado la estocada final a esa misión.

En su declaración de principios, el documento sobre la misión señala: No es un plan policial o un operativo militar basado en la creación de puntos de control.

No es, tampoco, sólo una política criminal sino una política integral de seguridad ciudadana. En cadena nacional, el presidente Nicolás Maduro anunció el domingo pasado: "El lunes empezamos el plan Patria Segura.

La Fuerza Armada sale a la calle a defender al pueblo".

Se trata, según parece, del despliegue no sólo de funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana sino también de agentes del Ejército, aunque todavía no se ha precisado cómo se realizará su participación. Con este nuevo plan Patria Segura, el Ejecutivo reconoce tácitamente que la Gran Misión a Toda Vida Venezuela no resultó, y desconoce los sanos principios que ella establecía, así como múltiples malas experiencias nacionales e internacionales que desaconsejan la intervención de las fuerzas armadas en funciones de seguridad ciudadana, "militariza" de un plumazo el tema y nos regresa a tiempos y esquemas aún más primitivos.

La Gran Misión a Toda Vida Venezuela fracasó porque nunca existió verdadera voluntad en el Gobierno para instrumentarla. Lamentablemente, el plan Patria Segura tampoco dará resultados. Desgraciadamente, miles de venezolanos pagaremos aún el dolor y los traumas que genera la violencia hasta que otro ministro, u otro presidente, se dé cuenta que este era un camino equivocado.

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Sobre el autor

Marcos Tarre

Arquitecto, novelista y analista de seguridad venezolano. Autor de conocidos bestsellers de los años 80 y 90.

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