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Triple play

Cuántos de los 317 jonrones que Miguel Cabrera había conectado en las grandes ligas hasta los juegos del martes por la noche, quedaron para siempre en los rincones de su memoria? Es un ejercicio que se permiten todos los bateadores del mundo.

No puede ser de otra manera. Por ejemplo en el caso de Cabrera, ¿acaso en su mente no habrá un lugar especial para el cuadrangular que disparó el 20 de junio de 2003 en Miami ante un envío de Al Levine, un derecho de los Rays de Tampa Bay? Es probable porque ese vuelacerca fue el primero, y para más señas, en su encuentro de estreno en las mayores con los Marlins de Florida. También no es de extrañar, que el descargado el martes pasado en Detroit se haya abierto un espacio en su recuerdo por los siglos de los siglos. Fue el segundo para Cabrera esa noche frente a los Atléticos de Oakland y el número 40 de la campaña. Pero sobretodo lo evocará con afecto porque le permitió acumular al menos cuarenta vuelacercas por primera ocasión en una temporada.

Quizás haya otros jonrones que el toletero de los Tigres de Detroit ubique enseguida, en las oportunidades que alguien le manifieste un tema tan recurrente entre los bateadores de su característica. Lo mismo debió ocurrirle en su momento a Mickey Mantle. Y no se sorprendan por colocar a esta leyenda junto a Cabrera.

Aunque todo indica que el venezolano va en la misma senda que hizo de Mantle lo que todo erudito reconoce, no se trata de una comparación. Al menos todavía.

Es que un día como hoy, Mantle coleccionó un cuadrangular histórico. Y miren que no es sencillo otorgarle ese calificativo. ¿Qué tuvo de especial? El 20 de septiembre de 1968, Mantle en Nueva York apareció como inicialista y tercero en el orden ofensivo de los Yanquis. El encuentro fue ante los Medias Rojas de Boston, cuyo lanzador abridor era Jim Lonborg, un derecho que la campaña anterior obtuvo el premio "Cy Young" como el pitcher más destacado de la Liga Americana.

En el primer inning, Mantle despachó un largo doble, sin consecuencias, por todo el jardín derecho. En el tercer acto el toletero ambidiestro se volvió a presentar en el plato con dos outs y las bases limpias. Lonborg y los Medias Rojas disfrutaban de una ventaja de 1 a 0, que se desvaneció de inmediato cuando Mantle se llevó la cerca del bosque derecho para colocar la pizarra 1 a 1.

Fue el cuadrangular 536 de Mantle en su ya larga trayectoria en la gran carpa que se remontaba a 1951. Es poco probable que en ese instante, Mantle le buscara una zona especial en su memoria. Sólo que después debió construirle un altar.

Sin saberlo, había dado el último jonrón. Ya Mantle, con aún 36 años de edad, pero con su cuerpo minado por las lesiones, había resuelto retirarse para siempre.

Sin embargo, a los Yanquis le restaban siete encuentros del calendario regular.

Mantle estuvo en la alineación abridora en seis de ellos, aunque en los diecisiete turnos consumidos, sólo dio un imparable. Tuvo otra oportunidad como emergente en el único desafío que no comenzó, pero también falló.

La posibilidad de materializar en la mente el recuerdo del último jonrón, no debió exigir un esfuerzo fuera de lo común a Mantle, que murió en 1995 a los 64 años de edad. Cómo olvidarlo aún en medio de tantos otros vuelacercas. Y conste que en su muestrario hay conexiones míticas, como aquella que por mucho tiempo fue considerado el jonrón más largo de la historia frente al zurdo Chuck Stobbs, el 17 de abril de 1953. La bola viajó poco más de 170 metros por el bosque izquierdo del estadio Griffith en Washington. ¿Cuántos más dará Miguel Cabrera?

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Sobre el autor

Humberto Acosta

Periodista egresado d ela UCV. Escritor. Locutor. Comentarista de beisbol.

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