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El lugar y el momento preciso

El síndrome de Rocky Nelson. Así dimos inicio a la columna del martes, dedicada a Luis Jiménez, el temible bateador zurdo de los Cardenales de Lara. Pese a impulsar 81 carreras, batear para un promedio de 313 puntos y acumular 20 jonrones en la Liga de la Costa del Pacífico AAA, no había sido llamado a las mayores por los Marineros de Seattle.

Jiménez cuya carrera profesional comenzó en 1999 con la organización de los Atléticos de Oakland, jamás había puesto sus pies en un estadio de grandes ligas. Y es aquí donde entraba en acción "El síndrome de Rocky Nelson", una suerte de ficción para hallarle una explicación al destino del inicialista de 30 años de edad que nació en Lara. Sin embargo, horas después, finalmente Jiménez fue convocado a la gran carpa.

Nelson sí había jugado en las mayores. Fueron 620 juegos en los que participó entre 1949 y 1961, pero hay quienes todavía sostienen que han podido ser más, de acuerdo a una triple característica que lo relaciona con Jiménez: bateaba a la zurda, con fuerza, y custodiaba la primera base. En ese lapso nunca tomó parte en más de 98 encuentros y jamás largó más de 7 cuadrangulares en una sola campaña, lo que contrasta enormemente con sus números en las ligas menores.

Por ejemplo, observen lo hecho por Nelson entre 1953 y 1955 con los Reales de Montreal, entonces sucursal AAA de los Dodgers de Brooklyn en la Liga Internacional.

Coleccionó 34, 31 y 37 cuadrangulares. Empujó 136, 94 y 130 carreras. Conectó para 308, 311 y 364 puntos.

Más tarde en 1958 con los Maple Leafs de Toronto en la misma Liga Internacional, cerró la temporada con 43 vuelacercas, 120 impulsadas y average de 313 puntos.

¿Entonces? Quizás hay aun poco de no encontrarse en el lugar y el momento preciso. Sus primeros cinco años en el beisbol organizado los pasó Nelson en la organización de los Cardenales de San Luis. Estimemos que en 1947 y 1948 ya estaba listo para hacer el grado por pasar esas dos campañas en Triple A. En el primero de esos dos años, la inicial de los Cardenales fue para Stan Musial, siete veces líder bate de la Nacional.

En la siguiente la posición fue para Nippy Jones, que bateaba a la derecha y aparentemente tenía menos poder que Nelson. Es probable que fuese mejor fildeador, que como veremos más adelante, tal vez se convirtió en el principal obstáculo para Nelson.

Los años dorados de Nelson en Montreal, coincidieron con Gil Hodges en la primera base de los Dodgers, una pared inamovible. Su año en Toronto le abrió las puertas de los Piratas de Pittsburgh con quienes estuvo entre 1959 y 1961, un período en el cual consiguió su máxima participación en la gran carpa con 98 encuentros en 1959 y 93 en 1960, pero como escolta del inicialista regular, Dick Stuart.

La precariedad defensiva debió ser el principal impedimento para el status de regular en las grandes ligas para Nelson, que murió en 2006 a los 81 años de edad.

Y la máxima expresión de esa precariedad se puso de manifiesto en el séptimo y decisivo partido de la Serie Mundial de 1960.

En el noveno inning los Yanquis con un out tenían el empate en la antesala y un corredor en la inicial.

Yogi Berra dio un rodado al mascotín de Nelson, que en vez de buscar la doble matanza por la segunda base, pisó la almohadilla para retirar a Berra y cuando se volteó para eliminar a Mickey Mantle en la intermedia, éste regresó a la inicial a su espalda mientras Nueva York empató a 9. Por suerte el dislate defensivo quedó en el olvido con el jonrón de Bill Mazeroski en el noveno que el juego y la serie a los Piratas. El síndrome de Rocky Nelson.

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Sobre el autor

Humberto Acosta

Periodista egresado d ela UCV. Escritor. Locutor. Comentarista de beisbol.

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