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Palabra y cuerpo transeúntes

Las reflexiones sobre el cuerpo se debaten entre extremos no necesariamente insalvables, el de la elevada erudición y el de la sabia sencillez. Pensar lo corporal se traduce en discursos múltiples que van de lo científico a lo estético, de lo lúdico a lo doloroso y de lo creativo a lo cotidiano. Teorizar sobre el cuerpo y su praxis continua puede resultar un acto trascendente como igualmente irrelevante. Especular sobre todo ello en una plaza pública se convierte en una experiencia que, por no habitual, no deja de ser reveladora. La oportunidad la ofreció por estos días el 5º Festival de la Lectura Chacao en la plaza Altamira, que llena de peatones seducidos por el libro como objeto y sujeto se amparan de la insistente lluvia de cada tarde bajo un toldo de feria para escuchar, tal vez por primera vez, acerca del cuerpo que todos poseen, aunque pocos se percatan de su evidencia, y meditar sobre sus grandezas aunque también sobre sus miserias.

"Leer cuerpos" es el tema del festival de este año, frase que en sí misma invita a interiorizar en el cuerpo personal para descubrirlo sublimado, aniquilado o simplemente sobreviviente.

La lectura de lo corporal planteada se hizo factible a través de encuentros con creadores e investigadores, quienes desde de su elaborada y aleccionadora palabra dejaron sentado lo tangible del cuerpo absoluto y sus posibilidades de relativización, incluso más allá del hecho artístico, como ente habitual y también eventual. La frase del semiólogo y también bailarín Víctor Fuenmayor es definitiva: "El cuerpo viviente es el que interesa".

Con ella el semiólogo y también bailarín alerta sobre algo que, aunque obvio, no deja de ser revelador. Sólo el cuerpo vital tiene verdaderas posibilidades de goce, de sufrimiento y de final redención. El cuerpo formalizado y codificado se encuentra cercano a la muerte espiritual. El artificio, que no el arte, anula la autenticidad del movimiento y los intrínsecos impulsos que lo generan.

El cuerpo danzante de Luis Viana siempre se ha expresado desde la emocionalidad y la psique, conjugadas ambas con sutil intuición. Su pensamiento ha ido siempre de la mano de un gesto íntimo y desgarrado y de una visión de la danza unida al ritual humanista. Indagador permanente de las ideas, ha hecho de la poeta Hanni Ossott una voz lúcida y orientadora y de su libro Memoria en au- sencia de imagen. Memoria del cuerpo (Fundarte, 1979) un breviario siempre a su lado. Una vez más habló con vehemencia sobre la poética del movimiento presente en este texto para él imprescindible. Esa voz que emerge del cuerpo fue vinculada por Viana en su exposición con realidades asentadas de la danza contemporánea, su teoría y su crítica, en la búsqueda de una conjunción plena entre danza y literatura.

Finalmente, Rafael Castillo Zapata se refirió al cuerpo literario enfatizando en lo que Ossott representa dentro de esta dimensión, en este caso disociada de la danza en sentido estricto.

Su cálida voz de poeta se unió con la de la escritora en una suerte de recital de palabras y movimientos, pleno de imágenes, alegorías y hondo sentido reverencial.

La palabra y el cuerpo vinieron al encuentro de un público transeúnte, anónimo y no cautivo. Su cálida presencia lo hizo espectador de acciones ubicadas más allá de la lectura y la escena.

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Sobre el autor

Carlos Paolillo

Periodista. Crítico de danza, investigador y gerente cultural

Histórico