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La violencia tiene que ser erradicada del beisbol

Hace algunos años, cuando Carlos Zambrano protagonizó su último acto colérico con los Cachorros de Chicago - en donde fue capaz de golpear a sus compañeros y juzgar sus éticas dentro del terreno-, un psicólogo de vasta experiencia se nos acercó diciéndonos "El Toro nunca cambiará. Nadie puede hacerlo. Puede mejorar su carácter y controlar un poco su impulsividad, pero ¿cambiar su personalidad?, jamás", afirmó el experto.

En aquellos días, pese a que la directiva de los Cachorros decidió tirar la toalla con el lanzador venezolano, muchos le dieron un voto de confianza. Zambrano reveló a los medios de comunicación su deseo de convertirse en Pastor y difundir la palabra de Dios después de retirarse del beisbol.

"Cuando tienes comunión con Dios es algo tan bello, que tú puedes sentir su voz.

Yo converso con él cuando vengo al estadio, en el dugout cuando estoy en el juego o en la lomita cuando estoy pitcheando", dijo Zambrano hace unos años al comentarista de los Medias Blancas de Chicago para Latinoamérica, Billy Russo.

"En estos años que me quedan de carrera tengo que ir mejorando un poco mi actitud. Yo soy muy tranquilo, pero también impulsivo y eso tiene que cambiar. Si el tiempo que me queda para el retiro no es suficiente para mejorar, tengo pensado meterme en un instituto bíblico para estudiar y pasar mucho tiempo con Dios", agregó.

Sin embargo, el sábado en el Alfonso "Chico" Carrasquel de Puerto La Cruz vimos todo menos a un Pastor. Si impulsividad volvió a dejarlo al descubierto. "El Toro" volvió a ser "el Toro" sin careta alguna.

Su actitud deplorable en la apertura del sexto capítulo del tercer juego de final entre los Navegantes del Magallanes y los Caribes de Anzoátegui no sólo empañó el cómodo triunfo de los turcos, el cual los colocó a uno del bicampeonato, sino que lo regresó a la palestra, y no precisamente por su actuación en la lomita. Su temperamento hizo que su nombre volviera a estar en los medios latinoamericanos y estadounidenses, como el portal de Yahoo Sports, sólo por nombrar uno.

Nadie puede mentirnos a los que estuvimos en el Alfonso "Chico" Carrasquel. Cuando el relevista de los Caribes, Maickol Guaipe, golpeó a Ezequiel Carrera en el sexto inning nadie imaginó que Zambrano saldría embalado hacia el montículo a golpear a Guaipe sin cruzar palabra.

No obstante, la respuesta de algunos peloteros de la tribu tampoco puede aplaudirse.

"Lo peor es que Zambrano jugó mucho tiempo con los Caribes (cinco temporadas) y tiene amigos ahí. Hay peloteros que lo respetan por lo que representa deportivamente. Ahora no sé qué pasará. Nadie se esperaba esto", dijo una fuente cercana a Anzoátegui boquiabierto minutos después de la trifulca.

¿Zambrano tiene que ser suspendido? Sí. La Liga Venezolana de Beisbol Profesional tiene que decir "basta", y aplicar sanciones más rigurosas que multas. El ente tiene que alzar su voz con autoridad con el fin de que no ocurran más hechos de estas características.

El Toro no debería lanzar-si la serie no se terminó ayeren lo que resta de final. La liga no hace nada con poner a leer a los peloteros llamados a la paz antes de los juegos si éstos no lo sienten realmente. Es patético ver a los jugadores leer un papel sin sentimiento y casi por obligación.

Lo de Zambrano tiene que ser la gota que derrame el vaso. "El Toro" es y será un hombre impulsivo y agresivo, y si además no tiene a nadie que detenga sus acciones con castigos severos, el diamante bien pude convertirse en un ring de boxeo.

Más allá del "perreo" de algunos jugadores, por muy excesivo que sea, la violencia tiene que ser erradicada del beisbol, una de las pocas alegrías que les quedan a los venezolanos.

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Sobre el autor

Luiscarlos González

Periodista deportivo del diario El Nacional, especializado y amante del beisbol

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