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En Japón suelen practicar las parafilias más extrañas

El periodista Matsuo Okuda se ha vuelto popular en Japón gracias a que se ha dedicado a describir en un blog los más impactantes fetiches y parafilias que practican sus compatriotas, que en cierto modo operan como una línea limítrofe entre su cultura y el mundo occidental en materia de sexo.

Entre las tantas cosas que Okuda exalta de los nipones y sus preferencias eróticas destacan el arte de lamer, oler sexos (kagaseya), coleccionar bragas (namasera) o conservar fotos junto a orines o fluidos de diversa procedencia (burusera).

“Este onanismo es la base de una sexualidad absolutamente desnaturalizada o, lo que es lo mismo, absolutamente sublimada”, señala el escritor español Pablo Bernardo, quien en su blog da cuenta de dos modas que aún no han llegado a los países occidentales y que se han convertido en tendencia entre los adolescentes japoneses: besar el pomo de la puerta y el oculolinctus, que consiste en lamer los ojos a otra persona.
 
Porno a la libre

En Japón es frecuente encontrar películas o revistas pornográficas en prácticamente cualquier sitio, al lado de revistas infantiles y de publicaciones para adolescentes. El fetichismo está a la orden del día y hay incluso un sinfín de estudiantes que se pagan sus estudios vendiendo sus bragas a individuos de edad madura.

El sexo explícito (el objeto bruto de la sexualidad) ha sido desplazado hasta tal punto que se ha convertido en literatura, sugestión, desviación o fuga. En Japón se puede hacer prácticamente todo mientras no termine de hacerse, mientras no se haga de una manera directa. En otras palabras, el limbo trascendental en el que se ha sumido la sexualidad es tan extenso y necesario para el correcto funcionamiento de la sociedad que la imaginación se ha convertido en el verdadero órgano sexual.

Del pomo al ojo

El Doorknob Shojo (la niña del pomo) nació a partir de una serie de fotografías  que cayeron en manos de la artista nipona Ai Ehara, quien, nada más ver las imágenes, decidió montar una página que albergase la nueva desviación sexual. Lamer un pomo puede ser ridículo para un sujeto nacido en Caracas o Madrid, pero no para un japonés, que con su natural habilidad para trazar fugas y abstracciones es capaz de establecer una serie de relaciones simbólicas a veces incomprensibles.

El oculolinctus se ha promovido en varios blogs de Asia, en los que aseguran que un profesor japonés dio la voz de alarma al observar como aumentaban los casos de infecciones en los ojos entre sus alumnos. No es para menos, ya que esa práctica puede conllevar serios riesgos para la salud ocular: desde infecciones hasta daños irreversibles que conducen a la ceguera, advierten los expertos. La cantidad de bacterias que tiene la lengua es una amenaza para el estéril órgano de la visión.

Según los rumores, las prácticas comenzaron con la difusión del videoclip de la canción Spiral Lie, compuesta por una banda japonesa llamada Born. En redes sociales como Tumblr se pueden encontrar fotografías de jóvenes que llevan a cabo la práctica. Lo que esos ejecutantes ignoran es que la cantidad de nervios que se encuentran en la córnea, y su consecuente sensibilidad, pueden estar detrás de la causa de esa extraña práctica.

El peligro de llevar a cabo repetidamente el oculolinctus no se queda en los orzuelos e infecciones que producen los microorganismos y bacterias de la lengua, como conjuntivitis o clamidia, sino que también hay riesgo de abrasión o surgimiento de úlceras en la córnea, lo que podría acabar en ceguera.

El cuerpo como bandeja

En una escena inicial de la película Mapa de los sonidos de Tokio de Isabel Coixet puede verse a una hermosa joven rubia desnuda sobre una mesa, apenas cubierta por unas anchas hojas de banano.

Sobre ellas se encuentran varias piezas de sushi y sashimi, que son degustadas por un grupo de ejecutivos japoneses. De eso trata el Nyotaimori o “presentación del cuerpo femenino”, también llamado body sushi o sushi corporal. Se trata de un ritual gastronómico que puede ser un auténtico placer para los sentidos, además de un juego erótico.

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Sobre el autor

Elizabeth Araujo

Periodista, presidenta de NewsPress Comunicación, profesora de la UCAB y colaboradora de los diarios Tal Cual y El Nacional

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