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Hombres padecen más de sonambulismo sexual

Un día de trabajo de Luis González es algo parecido a un descenso al purgatorio. Habrá que sumar a sus 43 años de edad, la ocupación de comerciante, su estatus de casado, dos hijos y un carro que inesperadamente lo deja varado en la vía. De modo que cuando el distribuidor al por mayor de cosméticos termina las maratónicas horas tratando de dejar mercancía en peluquerías y tiendas de ventas de lápices labiales, el regreso a casa condensa su mayor felicidad. Pero en mitad de la noche, debido a las presiones del día, Luis, en lugar de soñar plácidamente o tener pesadillas, se transforma y “asalta” sexualmente a su mujer, le hace el amor y al día siguiente no lo recuerda.

“Se le conoce como sexomnia, y se trata de una afección nada graciosa, que forma parte de los trastornos que conforman las parasomnias como el sonambulismo, el terror nocturno, bruxismo y enuresis”, señala el psiquiatra Julio Valladares, al explicar que quien la padece realiza actos sexuales con otro en un estado de sueño total. Su opuesto es la somnofilia, que trata de la interacción sexual con alguien que duerme. Ambos trastornos, según el también profesor de LUZ tienen implicaciones legales, por lo que se debe ser prudente en el diagnóstico. “La sexomnia ha sido usada muchas veces como excusa para defenderse de acusaciones de violación, cuando ocurre en el ámbito familiar, con adultos que agreden a niños o adolescentes”.

Carlos Schenck, psiquiatra del Centro de Trastornos del Sueño en Minneapolis, Estados Unidos, considera que el sonambulismo sexual puede ser para quien lo sufre un problema inquietante, molesto, embarazoso y potencialmente serio. “El peligro de la sexomnia es que puede usarse como una excusa para una violación. Pero existen casos de personas que efectivamente tienen este trastorno”, asegura.


Placer invisible. Valladares refiere el caso del animador de un campamento vacacional en el Reino Unido, señalado el año pasado de violar a una chica que se emborrachó. Tras unos exámenes neurológicos se comprobó que el hombre estaba realmente dormido cuando abusó de la joven y no recordaba absolutamente nada del suceso. El especialista subraya que precisamente olvido e incredulidad son las dos reacciones ante la sexomnia: “Es un trastorno de reciente conocimiento científico (hace apenas 10 años), y se resume en que el paciente duerme un sueño no REM, es decir que no sueña y no recuerda nada de lo acontecido”. Según las estadísticas, los hombres padecen más de sexomnia que las mujeres (16% de los hombres contra 5% de las mujeres).

Si su descubrimiento es reciente, lo son también las técnicas para el diagnóstico. Por ahora, al paciente se le aplica un electroencefalograma, para descartar cualquier posibilidad de epilepsia. “Se impone primero un cuestionario, tanto del paciente como de su pareja. Si en la conversación se desprende que el afectado presenta conductas sexuales sin recordarlas y sin haber consumido drogas y alcohol, que pudieran alterar su comportamiento como los recuerdos, se recurre a una polisonmografía, estudio empleado en la medicina del sueño que detecta parámetros electrofisiológicos como la actividad cerebral y movimientos oculares mientras el paciente duerme”, explica.

El funcionamiento del cerebro durante la sexomnia es similar al del sueño común o la de un sonámbulo cuando se levanta y deambula por la casa, lo que en terminología inglesa se conoce como sleepwalking. A su vez, el examen detecta la presencia de un sueño no REM.


¿Sexómnico en casa?

Después de casos como el de Jan Luedecke (Toronto, Canadá, 2005) y Stephen Lee (Reino Unido, 2010), juzgados por asalto sexual y absueltos alegando en su defensa que sufrían sexomnia, dormisex o sleepsex, como se conoce en inglés, se ha puesto atención a este tipo de situaciones para poder descartar que son personas que tratan de burlar la ley. Por ello los especialistas efectúan diversos estudios, como por ejemplo perfil patológico de índole sexual, asimismo se debe descartar algún grado de represión que se manifiesta en la noche. De acuerdo con expertos, los afectados por este tipo de sonambulismo se pueden identificar porque tienen expresión extraña; se pasean con movimientos flácidos, los ojos entreabiertos y mirada inexpresiva o bien con los ojos cerrados. Son capaces de ejecutar acciones simples como sentarse, hablar o buscar algún objeto, y otras más elaboradas, entre ellas salir a la calle, ducharse, subir y bajar escaleras e, incluso, tener actividad sexual. Una cosa es segura: no escuchan cuando se les habla y al día siguiente no recuerdan sus episodios.

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Sobre el autor

Elizabeth Araujo

Periodista, presidenta de NewsPress Comunicación, profesora de la UCAB y colaboradora de los diarios Tal Cual y El Nacional

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