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Buen remedio contra el estrés

Seis de la tarde. Arturo quiere salir volando de la oficina.

Ocho horas de tensión como agente inmobiliario. Con un personal subalterno que, cobijado en la ley de inamovilidad laboral, se ausenta por cualquier motivo y el almuerzo devorado a toda prisa para ganar tiempo, a este abogado de 43 años de edad, casado y con dos hijos, todavía le falta sumar el agite que hallará en la autopista. De modo que cuando Mónica, su mujer, a medianoche le sugiera entre susurros que quiere jugar un rato, lo que queda de Arturo apenas servirá para la erección tardía y una eyaculación precoz.

"El estrés cotidiano es demoledor. Acaba con las ganas y hasta podría acabar con el amor", explica el psiquiatra Gerardo Giménez Ramírez, especialista en sexología y psicoterapia, para quien la ansiedad cotidiana, particularmente en las grandes ciudades, es un detonante que conspira contra el orgasmo. "Mujeres y hombres en situaciones estresantes pueden manifestar poco deseo sexual", expresa, al referirse al gran fenómeno de nuestro tiempo, que a veces arrincona el acto sexual hasta en las parejas más felices.

Semáforo en rojo . El trabajo, el cuidado de la casa y de los hijos, las deudas, la angustia por no saber qué nos depara el futuro, la melancolía por los días que pasaron y la ansiedad por los que vendrán, miles de cosas por resolver, en fin, eso y mucho más se encuentra hoy en la cabeza de la mayoría de quienes viven en constante estrés.

Ese cansancio puede volverse una constante y claramente repercute en todas las áreas de la vida, incluso en la sexual. Cargar con él hace difícil sobrellevar una vida en pareja plena, sobre todo cuando ambos están inmersos en los mismos síntomas, de los cuales no es para nada fácil despegarse.

Con el estrés no sólo disminuye la salud en general, sino también la respuesta sexual.

"Los hombres presentan eyaculación rápida o lo hacen fuera de la vagina, antes de tiempo; sufren de disfunción eréctil, o se les imposibilita lograr una erección con la cual penetrar, sin sumar la llamada incompetencia eyaculatoria porque un varón estresado no eyacula aunque esté excitado", señala el psicólogo clínico Luis E. Cortés.

El especialista subraya que la ansiedad desestabiliza a los amantes más apasionados. El ciclo sexual descrito por Masters y Johnson, que va del deseo a la satisfacción, se ve alterado. "Un ambiente laboral apremiante, problemas económicos, algún desencuentro con un amigo funcionan como cuando el semáforo se nos queda pegado en rojo y nos desesperamos para que cambie al verde", acota. Cortés destaca, sin embargo, que para el estrés es posible que haya que hacer grandes cambios personales, como mudar de oficio o asumir la vida con más sosiego, pero para el sexo -puesto que con el estrés vamos a llegar a casa totalmente agotados- debemos recordar que hacer el amor implica unas fases que deben ser llevadas sin apuros.

"El precoito, coito y poscoito ejecutados con estimulación nos tranquiliza, y el orgasmo genera una gran relajación muscular, porque el asunto no es sólo meterlo y sacarlo".

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Sobre el autor

Elizabeth Araujo

Periodista, presidenta de NewsPress Comunicación, profesora de la UCAB y colaboradora de los diarios Tal Cual y El Nacional

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