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La final espera

A diferencia de la mayoría de los estadios del país, La Carolina se levanta en el corazón de Barinas. Entre una venta de carne en vara y una peluquería, entre una licorería y una parada de autobuses. Donde podría estar una plaza o un centro comercial, está el estadio de la capital llanera, un esqueleto de concreto que a pesar de no estar totalmente finalizado, se combina con la fiel afición zamorana para regalar hermosas postales.

No tiene la majestuosidad del Metropolitano de Cabudare ni las dimensiones de Cachamay pero en su modestia, y de la mano del público que esta tarde la llenara, servirá como marco ideal para iniciar la que promete ser la mejor final de los últimos años. El Zamora de Noel Sanvicente es un equipo en forma, como suelen ser los que llegan a la final con la etiqueta de campeón del Clausura. Un conjunto formado a partir de retazos, de futbolistas que admiten haber entendido este semestre que sus cualidades daban para mucho más. Según el técnico, muchos de los jugadores que hoy dirige se conformaban con regatear un par de rivales durante cada partido sin importarles mucho el resultado. "¿Ustedes quieren ser buenos jugadores o quieren ser jugadores excelentes?", cuenta "Chita", que les dijo alguna vez.

Sus futbolistas le tomaron el mensaje y atendieron la exigencia de un entrenador que no piensa en otra cosa que en ganar. Se dejaron ir y Sanvicente los exprimió. Los ayudó a convertirse de buenos jugadores a candidatos para el título. No obstante, la final que hoy inicia no será la típica serie en la que el ganador del Clausura llega mucho mejor afinado que el del Apertura ya que Zamora apenas logró un punto más de en los últimos cinco partidos que el Anzoátegui, su rival de esta tarde. El de Juvencio Betancourt es un equipo que ha sido alimentado con uno de los mejores combustibles morales que puede tener cualquier deportista como lo es la ganas de revancha. Luego de las últimas elecciones de gobernadores, Tarek William Saab dejó el despacho de Anzoátegui y con él se fue el principal valedor del equipo durante los últimos años.

Detrás de él partió Daniel Farías y en el equipaje se llevó a cinco futbolistas. Otros más tocaron la puerta intentando salir pero la figura de Juvencio Betancourt apareció para encausar el futuro del equipo junto a una nueva directiva. Betancourt, ex defensor y responsable de la zona defensiva del equipo durante la etapa de Farías, debutó como entrenador en la fase previa de la Copa Libertadores ante el argentino Tigre que cayó esta semana en octavos de final del torneo. Desde ese día mostró ciertos puntos de distancia con su antecesor, quizás porque había perdido dos de sus jugadores más verticales como José Miguel Reyes y Gelmin Rivas, pero el equipo del nuevo estratega se tomaba más tiempo para elaborar cada jugada. Los resultados fueron casi idénticos, salvo en una recta final en la que el equipo solo pudo ganar tres de los últimos ocho encuentros, especialmente contra equipos que en teoría no debían presentarle problemas. A los contendores, Mineros y Trujillanos los venció pero patinó ante Real Esppor y Yaracuyanos. Elegir a un favorito no será fácil. Zamora fue la mejor ofensiva del torneo (31) y contó con una de las mejores defensas (11). Anzoátegui, que históricamente ha sido uno arcos mejor resguardados, deberá intentar secar a los cañones llaneros esta tarde para poder viajar a Puerto La Cruz con ventaja. Ambos fueron los dos mejores equipos locales del torneo, por lo que la llave para abrir la final podría estar en la capacidad de arañar un buen resultado como visitante.

El telón está por subir, pónganse cómodos y disfruten.

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Sobre el autor

Daniel Prat Jerez

Periodista egresado de la UCV. Especializado en fútbol.

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