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El entrenador ideal

El silencio que mantiene la FVF sobre la continuidad de César Farías es terreno ideal para sembrar especulaciones.

La certeza podría tardar aún semanas, sin embargo, ya la lista de candidatos se ha comenzado a armar: Noel Sanvicente, Eduardo Saragó o Rafael Dudamel son nombres que la prensa ha postulado, sin embargo, el encargado en tomar la decisión, Rafael Esquivel, no ha mostrado preferencias públicas por ninguno. Vale preguntarse, ¿cómo es el entrenador que necesita la Vinotinto? La primera cualidad que debe tener es el desparpajo para fijarse como objetivo la clasificación al Mundial, aún sabiendo que por infraestructura, jugadores y presupuesto, lucha en desventaja con casi todos sus rivales. Sanvicente ha demostrado tener esa herramienta en su maletín, no solo cuando hizo campeón al Zamora de clase media, también cuando convenció a los jugadores de aquel Caracas cuartofinalista de Libertadores. Dudamel no está en desventaja en ese punto, bebió de la fuente de inspiración de Páez y repitió el discurso en el Suramericano en el que llevó a Venezuela al Mundial Sub 17. Saragó, campeón con un Italia modesto y aspirante con un Caracas sin figuras, podría alzar la mano, aunque si fuera una pelea por rounds habría perdido este.

El currículo será importante, aunque en una elección así, los títulos del pasado no son tan importantes como la capacidad para tener resultados a futuro. En ese punto, Sanvicente y sus seis estrellas no tienen discusión, ni ante la autoridad con la que Lara ganó el título hace dos años ni con el Mundial conseguido por Dudamel.

La evolución individual de algunos jugadores ha hecho que estos lleguen a ser dirigidos por entrenadores de primera línea mundial. Ninguno de los candidatos tiene esa alcurnia, sin embargo, todos tienen espalda para ganarse el respeto del grupo. Con la disciplina como bandera, el reto para el elegido será saber decidir cuando permitir ciertas licencias que, una vez en la selección, se han hecho naturales en ciertos momentos y con determinados jugadores. Sanvicente mostró, en ese Caracas lleno de figuras, saber manejar egos. Lo mismo Saragó en Lara. Dudamel, si bien tiene la ventaja de haber sido jugador, aún no ha tenido tiempo para demostrar si posee esta cualidad.

Aunque estén lejos de la cámara, los respectivos cuerpos técnicos también tienen mucho peso. Al salir de Lara, Saragó tuvo que reestructurar su personal de confianza. Dudamel estuvo acompañado por un grupo que demostró capacidad, pero al que le falta tanta experiencia como a él.

Sanvicente, tras el regreso de Rodolfo Paladini, vuelve a tener una ligera ventaja.

Hasta ahora, Sanvicente pareciera tener el terreno ganado. Sin embargo, hay un par de elementos en los que el guayanés está en desventaja. La capacidad mediática es una carrera en la que Dudamel y Saragó tienen una enorme ventaja. Esa herramienta significa también a una ventaja a la hora de competir a nivel político, la gran baza de Farías en 2007 cuando convenció a Rafael Esquivel, aún cuando no era el de mejor currículo de entre los candidatos. Esas dos últimas capacidades serán determinantes, ya no solo a la hora de la elección, si no al momento de campear cualquier tormenta que pueda llegar en el camino.

De poder ensamblar un entrenador con la capacidad de sacar resultados de Sanvicente, la habilidad para motivar de Dudamel y el manejo mediático de Saragó, la decisión sería más sencilla. Algo inviable físicamente, posible únicamente en una columna de opinión como esta.

En Twitter: @DanielPrat

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Sobre el autor

Daniel Prat Jerez

Periodista egresado de la UCV. Especializado en fútbol.

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