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Proyecto 2018

Durante mediados del siglo pasado, el científico estadounidense Edward Lorenz desarrolló una teoría en la que afirmaba que el cambio más pequeño de un lado del mundo era capaz de desatar un efecto gigantesco al otro lado del planeta. Una teoría que inicialmente se refería a cambios climáticos pero que luego fue adaptada, incluso en el cine, a otros aspectos de la vida.

La elección de un nuevo entrenador para la selección de Venezuela no es justamente un cambio pequeño o el aleteo de una mariposa, pero sus efectos, si se consolida como un proceso a mediano plazo, puede tener efectos determinantes en las carreras de algunos jugadores. La lista de candidatos tiene a Noel Sanvicente, Eduardo Saragó y a Richard Páez y sea uno u otro el que tome las riendas, Salomón Rondón, Tomás Rincón, Fernando Amorebieta, Roberto Rosales y Oswaldo Vizcarrondo son nombres que estarán en la alineación del primer partido oficial.

La mano del entrenador y su filosofía difícilmente afectará a esa columna vertebral del equipo. Los cambios llegarán en otros puntos. Por ejemplo, en el acompañante de Rincón en la mitad. Hasta este momento, ese puesto había sido bien cubierto por Franklin Lucena, sin embargo, los casi 33 años de edad del portugueseño obligan a buscar un remplazo para el mediano plazo. Es a partir de esa elección que cada entrenador podrá ir moldeando el equipo a lo que quiere que sea.

Apegado a lo que han sido los últimos proyectos de Sanvicente, el guayanés podría retrasar a Luisma Seijas, un camino similar al que podría tomar, de acuerdo a su filosofía, Páez. En un corto plazo, esa idea de juego podría abrirle espacios en esa zona a Rómulo Otero, Edgar Jiménez, Evelio Hernández, Rafa Acosta o Franco Signorelli y en el mediano plazo a Francisco La Mantia. Todos ellos son opciones que difícilmente tendrían cabida con Saragó, quien acostumbra a reforzar esa zona con piernas fuertes. Un concepto que favorecería a Agnel Flores, Francisco Flores o, a mirando al futuro, a Luis Jiménez. La posible ausencia de Juan Arango también marcará el futuro de la selección.

Páez siempre ha priorizado el manejo en esa posición de volante ofensivo, por lo que en su radar deben aparecer Maestrico González, Seijas, Alejandro Guerra, Ricardo David Páez, Ángelo Peña o, a futuro, Juan Pablo Añor y Pedro Ramírez. Saragó y Sanvicente, históricamente, han preferido para esa zona tener al menos un hombre con más regate, lo que favorecería las características de Yohandry Orozco, Otero y, mirando más adelante, a Cariaco González, Robert Hernández, José Miguel Reyes o José Caraballo. La defensa difícilmente será modificada. La calidad de Amorebieta y Vizcarrondo está por encima del libreto.

Lo mismo ocurre con Roberto Rosales, aunque detrás venga una lista de buenos candidatos para cubrirle las espaldas con Alexander González y Víctor García. En el otro costado no hay tanta profundidad, pero Gabriel Cichero puede cubrir las necesidades de cualquiera de los tres candidatos. La delantera tiene un asiento fijo para Salomón Rondón. Sus posibles compañeros, Miku Fedor, Josef Martínez y Fernando Aristeguieta ofrecen cada uno una respuesta táctica distinta. Decía Lorenz que el aleteo de una mariposa en Japón podía generar un huracán en Estados Unidos.

No estoy seguro de sí eso sea cierto, al menos no tanto como de que la elección del nuevo seleccionador marcará el camino futbolístico de la Vinotinto en el corto y mediano plazo, lo que abrirá o cerrará las puertas a ciertos jugadores y delineará lo que será el equipo que buscará clasificar para el Mundial de Rusia en 2018.

En Twitter: @DanielPrat

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Sobre el autor

Daniel Prat Jerez

Periodista egresado de la UCV. Especializado en fútbol.

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