• Caracas (Venezuela)

Al instante

blog-head

Juego de decisiones

Muchos hablan del fútbol como un estado de ánimo. Otros, como un hecho social, cotidiano, casi como la acción de respirar en sí misma. No obstante, el balompié termina, casi siempre, definiendo sus destinos por una decisión.

Zinedine Zidane, después de sentirse insultado por Marco Materazzi, decidió en 2006 estamparle un golpe de carnero en el pecho al central italiano, en la segunda prórroga de la historia de una final de una Copa del Mundo.

Su carrera, brillante, terminó marcada por ese arrebato de locura. La patada a la puerta del vestuario en Leipzig, después de que Raymond Doménech, DT de Francia, lo sustituyó en el segundo partido de primera ronda del torneo, era el preámbulo de lo que vendría.

La estampa entonces era la de "Zizou" bajando al vestuario, pasando al lado del trofeo más preciado del planeta, ese mismo que 20 minutos más tarde levantó Fabio Cannavaro.

El italiano fue otro que tomó una decisión peculiar en 1997, cuando ganó la final de la Copa UEFA con el Parma en Moscú. Esa noche se inyectó, junto a otros compañeros que luego fueron delatados por un video, unos "suplementos vitamínicos" (se trataba de Neotón, una sustancia no prohibida que ayuda a aumentar el bombeo de sangre del corazón para favorecer la recuperación muscular) que levantaron un escándalo en Italia en 2005, cuando se publicó la pieza gráfica. Todo quedó en el olvido en el instante en el que alzó el trofeo.

En la cancha, los dos eran expertos en decidir. Zidane, por ejemplo, elegía como pocos cuando soltar un balón entre líneas, algo en lo que ahora Xavi e Iniesta son maestros. Cannavaro anticipaba con fiereza a los delanteros rivales, y marcaba siempre al más alto, a pesar de su 1,76 metros de estatura.

En Venezuela tiene su registro de decisiones futbolísticas. Una de las más recordadas ocurrió la noche del 20 de julio de 2011. La tanda de penales entre Paraguay y Venezuela estaba 2-2, y Franklin Lucena pateaba el tercer penal.

"El Llanero" falló, pero tuvo (al menos) el atrevimiento de pedir el balón, una decisión que muchos cuestionaron. Un arrebato de valentía también tiene un valor agregado en ese instante. ¿Cuestionable? Son decisiones del momento.

Rafael Esquivel decidirá este mes (si es que no lo hizo ya a esta hora) quien será el nuevo seleccionador nacional. Es algo que sólo sabe él.

El entorno apunta que Richard Páez es el candidato predilecto para volver al banquillo nacional. Ratomir Djukovic se asoma como alternativa, su experiencia en un Mundial le da un crédito inigualable, pero tiene tiempo inactivo.

Noel Sanvicente, con sus seis títulos y su manejo conocido sigue en la palestra, aunque una decisión (ventilar en público su inconformidad con lo que sucedió hace seis años, donde sintió que fue maltratado por la FVF), emanada de su característica transparencia, pareciera restarle fuerza a su candidatura.

El hipotético retorno de Páez puede que cause escozor. Puede que haya quien no olvide el impasse que generó su salida, al tiempo que aún algunos le reclamaron el llevar a Ricardo David, su hijo, a algunas convocatorias cuando tal vez, no estaba en su mejor momento.

No obstante, Páez pareciera haber cambiado su forma de ver la vida. El médico traumatólogo hoy es un individuo más sereno, maduro, y con el bagaje de un título en Colombia y su experiencia en el exterior, ganó registros futbolísticos y personales distintos. Hay una evolución en su interpretación del juego, y también en su personalidad.

Él quiere volver, sólo que Esquivel es quien decide.

Djukovic y "Chita" esperan también el desenlace. El fútbol tiene un poco de todo. Es un hecho social, cotidiano, y como la vida misma, está lleno de decisiones.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

  • Addthis Share:

Sobre el autor

Pablo García Escorihuela

Periodista egresado de la UCV. Especialización en Periodismo Deportivo (USB).

Histórico