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"No estamos trabajando con"

La crisis espiritual de los hombres es también la crisis de la espiritualidad lingüística. Las caídas de las sociedades vienen acompañadas por los deterioros en la expresión y su decadencia material queda reflejada, evidenciada e interpretada por la lengua. Organismo poderoso para dibujar abierta o veladamente estas debacles, sufre los mismos avatares de los que es reflejo y dibuja el mismo destino de los países de los que es avatar y destino fasto o nefasto. Palabras que son más que palabras. Frases que documentan más que cualquier otro documento.

Modos de hablar que son asideros de subsistencia inmaterial cuando la materia escasea o ya no existe.

Es en la creación pluriverbal donde se deja sentir con más rotundidad el desmoronamiento de las sociedades; desdichas que quedan anidadas en formas particulares de ocultar la crudeza de las realidades y en creaciones de lengua que sellan para siempre lo que se ha perdido en la vida de los hombres. En cuenta de estos planteamientos y de cuánto de elocuencia tiene el lenguaje como retrato del cuerpo y del alma de los hablantes, deviene la frase: "No estamos trabajando con".

Invocada cuando no se pueden satisfacer las peticiones de usuarios, compradores y clientes de muy variada naturaleza y en escenarios de comercio, venta y oferta pública de vastísima formalidad, los interlocutores y dependientes de los actores anteriores se valen de la frase en cuestión para ocultar la carencia de un producto y para no reconocer la imposibilidad de contentar al cliente que va a una tienda o al usuario de algún servicio concreto.

El contexto venezolano en donde la expresión prospera y en donde ella se desarrolla podría ser hipotéticamente uno en que alguien pida algo lógico y razonable y se le conteste con la frase señalada, para no decir con verdad y llaneza que algo no es posible o que lo solicitado no se tiene. Se oye con frecuencia muy alta, por ejemplo, al comprar una hamburguesa en franquicias muy conocidas y solicitar mayonesa, decir al empleado que atiende al público: "No estamos trabajando con mayonesa"; forma mentirosa para evitar reconocer que "no hay mayonesa".

La estructura de esta creación no deja de sugerir un gran interés al intercambiar la irrevocable certeza del verbo "haber" (= tener), por la flexible y pasajera significación del auxiliar "estar" unido al verbo "trabajar", que centra la interpretación en el aporte de un concepto como el trabajo, de seguridad y progreso. En otras palabras, no es lo mismo decir que no hay algo de alguna cosa, a decir que ya el trabajo no considera ese algo como sustantivo para la conformación de lo que se ofrece en venta. Triunfo de un eufemismo falaz y falsario, "no estamos trabajando con" viene a reflejar los niveles insalvables de la escasez y a establecer los procesos de estrechez de una economía agotada y enferma.

Lucila Palacio en su libro autobiográfico Espejo ro- dante , de 1985, alude que en el "espejo rodante de los días, ante el pueblo estremecido y palpitante de angustia" se proyectaba la amarga realidad de no saber a dónde se va a llegar.

Con rústica ironía podríamos responderle que "no estamos trabajando" con tanta angustia, en el país de la muletilla alegre y el eufemismo fácil.

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Sobre el autor

Francisco Javier Pérez

Profesor universitario. Lexicógrafo, historiador de la lingûística y ensayista de temas literarios.

Histórico