• Caracas (Venezuela)

Al instante

blog-head

En recuerdo de Cesáreo de Armellada

Cuando se piensa en la enorme labor de descripción y conservación de las lenguas indígenas americanas realizada por los misioneros coloniales y modernos no queda más que sentir un enorme respeto por esas contribuciones y una emoción no siempre fácil de comunicar. La obra de Cesáreo de Armellada (1908-1996) fue una prolongada respuesta por esa misma pasión y un rescate venerador por los autores antiguos que la habían auspiciado (entre otros, Tauste, Ruiz Blanco, Yangües, Tapia, Carrocera, Catarroja, Gumilla y Gilij).

Andando estos mismos caminos, dedicará su longeva y hermosa vida a recoger, explicar, difundir y defender las lenguas indígenas de nuestro país.

Asombra su trayectoria en este ámbito de estudios.

Uno de sus logros más reconocidos en la historia de la lingüística amerindia fue el relativo a la definitiva clasificación del barí como lengua de filiación chibcha y del yukpa como de filiación caribe. Escrito junto con el célebre Paul Rivet, el asertivo estudio sobre "Los indios motilones" se publicaría en el Boletín de la Sociedad de Americanistas . Su vocación por las lenguas caribes de Venezuela, especialmente por el pemón de la Gran Sabana, lo mantendrá ocupado durante más de cuarenta años. El proyecto del padre capuchino supondrá, a este respecto, una de las empresas investigativas más complejas de la lingüística venezolana del pasado siglo. Este empeño contemplará, al menos, el estudio del pemón en sus niveles léxico, morfosintáctico y literario.

Para cubrirlos, elaboraría los textos básicos para el saber moderno de esta lengua.

Muy temprano, publica la primera de sus grandes producciones: la Gramática y diccionario de la lengua pe- món (1944) y ella señala la novedad de su investigación.

La lingüística pemón en manos de Armellada quedaría estructurada funcional y modernamente cuando aparecen dos libros más; revisiones profundas del trabajo del año 44. Es así como en 1981, acompañado por Mariano Gutiérrez Salazar, edita de nuevo el Diccionario pe- món . Faltaba, sin embargo, la revisión de la morfosintaxis pemona y esta llegaría en tiempo más reciente con la colaboración de Jesús Olza s. j. Fruto de esta coautoría publica la Universidad Católica del Táchira en 1994 la Gramática de la lengua pe- món y, en 2012, la UCAB la reeditaba.

La producción lingüística del misionero quedaba completa en su esquema de investigación con una serie de trabajos de rescate y análisis de la literatura de esta etnia. Tres obras la determinan: Taurón Pantón , Pemontón Taremurú y Pemontón Eremuk . Junto con Carmela Bentivenga, confeccionaría una antología de la literatura indígena general de Venezuela en una obra que ya es hoy clásica: Literaturas indígenas de Ve- nezuela (Monte Ávila Editores, 1975).

Estas realizaciones fundaron en su momento la reflexión moderna sobre las lenguas caribes de Venezuela y hoy constituyen una de las fuentes imprescindibles para su estudio. Son el resultado de la inteligencia, la disciplina y el amor que fueron ­consideramos­ las cualidades que el misionero capuchino puso a prueba con su obra. No estamos todavía en capacidad para apreciarla en lo que representa y sólo, por los momentos, podemos aproximarnos a ella con el respeto que exige lo sagrado.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

  • Addthis Share:

Sobre el autor

Francisco Javier Pérez

Profesor universitario. Lexicógrafo, historiador de la lingûística y ensayista de temas literarios.

Histórico