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El doctor Velásquez y la literatura 2

Ramón J. Velásquez / Archivo

Ramón J. Velásquez | Foto: Archivo

En su libro más reciente, Caudillos, historiadores y pueblo (Fundación Bancaribe, 2013), Ramón J. Velásquez estudia el rico espacio espiritual en el que se desarrolla la admirable obra historiográfica de Caracciolo Parra Pérez. La calibra desde la perspectiva de sus colegas historiadores, muchos de ellos novelistas y literatos que se ocupan de la historia. El apartado "Peregrinos e inacabados" le sirve para explorar los destinos de muchos de nuestros mejores escritores y la encrucijada de vida a la que se enfrentaron: alimentar el amor al país desde la entidad foránea de anhelos y nostalgias (como hicieron Miranda, Bello, Baralt, Pérez Bonalde y otros tantos) o asumir la resistencia aferrados al país sabiendo de la desfavorable situación que les esperaba y de la escasez señalada de incentivos para el desarrollo de la gesta intelectual que los animaba (como se reconoce en cumbres como José Luis Ramos, Juan Vicente González, Cecilio Acosta, Lisandro Alvarado). Propone el doctor Velásquez una conclusión que se distancia de la queja posromántica de Luis Correa, padre de la teoría de los "inacabados": "No son Venezuelas antagónicas la de los desterrados y la de los inacabados, sino complementarias, aspectos de un mismo drama.

Si en el sosiego y la libertad de otras naciones unos cuajaron, en los que aquí se quedaron la herencia se aumentó a riesgo de la vida en el grito del que reclamó justicia". Saltan a la vista la verdad y la actualidad de estas reflexiones, cuando la diáspora desenfrenada debate sus fueros anímicos contra el ancoraje luchador nativo de muchos creadores verbales del presente. Trabaja el ensayo literario con prosa firme y no complaciente, con fraseo esencial y no accidental, con calificación efectiva y no efectista. Su palabra extraña el adorno y se ajena de todo aquello que no responda a la fuerza coercitiva del ensayo. Escritura gestada para convencer, queda instalada en la verdad y la sabiduría de todo lo que trata, vivencia de escribir para comprender el fragmento de la historia que se ha conocido bien en los libros o en la experiencia activa con la realidad. Una necesidad de recurrir al poder de la palabra bien lograda para posibilitar una sugestiva manera de capturar la verdad de la realidad y divulgarla con rotundidad de lengua y fortaleza de concepto. Hay literatura más allá de la literatura y hay escritura muy por encima de los escritores. La faceta literaria en la ensayística de Velásquez está todavía por estudiarse. Cuando se la acometa formalmente será mucho lo que se encontrará para establecer su credo literario y su modo de razonar gracias a la literatura.

También, mucho sobre el asidero de compromiso que supone escribir para comprender la vida desde la verdad sospechosa de la literatura (la que porta las más grandes verdades, como quería Alfonso Reyes). Luchador por la palabra libre (esa que trae perdurables libertades) e intérprete de la Venezuela incorregible (esa que nos provee de fuerzas para la lucha durante el tiempo malo y de anhelos de felicidad durante el tiempo bueno), saludamos en Velásquez la salud de sus relaciones con la literatura, sus aportes a la crítica literaria y su gestión escrituraria de alto rango.

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Sobre el autor

Francisco Javier Pérez

Profesor universitario. Lexicógrafo, historiador de la lingûística y ensayista de temas literarios.

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