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El doctor Velásquez y la literatura 1

Ramón J. Velásquez / Archivo

Ramón J. Velásquez | Foto: Archivo

El doctor Ramón J. Velásquez es al día de hoy, cuando se aproxima a sus 97 años de edad, un venezolano irrepetible. Hijo noble y probo de la nación, actor fundamental en momentos estelares del acontecer contemporáneo, intelectual de dotes singulares en la tarea de comprendernos, hacedor privilegiado de explicaciones sobre nuestra historia y un nombre ya inscrito en los anales de la mejor tradición venezolana de sapiencia y buen hacer por el país.

Ahora, interesa verlo en su relación con la literatura y apreciar lo mucho que ha indagado sobre las tradiciones literarias del país y cómo ellas le han permitido una visión más profunda de los rectos o tortuosos caminos en que la nación se ha desarrollado. Como nuestros grandes historiadores, ve en el texto literario un documento de primer orden para el entendimiento filosófico de la historia.

En su libro más reciente, Caudillos, historiadores y pueblo (Fundación Bancaribe, 2013; prólogos de Carlos Hernández Delfino y Simón Alberto Consalvi), estudia los conflictos entre las letras y el poder en "Antonio Guzmán Blanco y los escritores".

Nutricio y esclarecedor, reconstruye el momento y lo ausculta con agudeza para promediar una tesis sobre los deterioros del pensamiento y las desdichas de la escritura cuando se conducen una y otro para satisfacer los caprichos del poder y para adorar a los hombres que contingentemente lo ejercen. El estudio edifica una teoría sobre el secuestro de la libertad de la palabra y alerta sobre los terribles males que ello hace al cuerpo en crecimiento de la nación.

Con la muerte del caudillo llega al país el tiempo de la palabra libre.

Cuando se evalúa la obra escrita del doctor Velásquez suelen elogiarse sus méritos como historiador, y valdría solamente con mencionar esa valiosa joya que es La caída del Liberalismo Amarillo. Tiempo y drama de Antonio Paredes, libro clásico en la historiografía nacional, para confirmar la agudeza y penetración de su dominio en esa cautivadora disciplina.

Aplauso y reconocimiento son situaciones frecuentes en relación al conjunto amplísimo de géneros de escritura reflexiva que ha practicado en su estudio del país y en su evaluación sobre el discurrir agónico de muchos de sus hombres más visibles. En otro ámbito, llama la atención la responsabilidad que asigna al texto literario como testimonio de los dramas del país y de su historia.

Entre historia y literatura, cuando busca caracterizar al joven Ruiz Pineda lo hace invocando la novela El foras- tero y entendiendo que en el amigo habitan esos rasgos de esperanza y fatalidad de los personajes galleguianos. Ha dedicado algunas de sus mejores páginas a la reflexión sobre el compromiso de notables escritores: Eloy G. González, Manuel Díaz Rodríguez, José Rafael Pocaterra, Lisandro Alvarado, Enrique Bernardo Núñez y Ramón Díaz Sánchez. Todos ellos son escritores que se mueven en ámbitos de aguda lectura sobre las desdichas nacionales e indagadores de las causas que explican el funesto destino del país que les toca desgastar. Máximo, se pregunta por la subrayada inclinación histórica de nuestros escritores, como una manera de decir que en Venezuela no se puede hacer literatura sin transitar la reflexión sobre el pasado.

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Sobre el autor

Francisco Javier Pérez

Profesor universitario. Lexicógrafo, historiador de la lingûística y ensayista de temas literarios.

Histórico