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"Tipo normal"

La creación fraseológica constituye una constante de la lengua española en toda su vasta dispersión de usos y modos. Cuando las voces simples han agotado su campo de acción o cuando han acotado su ámbito de referencia a instancias de una significación más o menos fijada, surge la frase como unidad de múltiples posibilidades. La libertad estructural de la frase asume formas infrecuentes y su autonomía conceptual presume de vuelos inesperados u originales.

Si la palabra está atada a la amarra contable, la frase desarrolla espacios que poco o nada pueden entenderse como caracterizados en permanencia. En otro sentido, y sin desacreditar lo que la palabra tiene de ilustración poderosa dentro de ese intercambio permanente que se da entre lengua y cultura, es la frase la que perfila y precisa el rostro cambiante y diverso, elocuente y locuaz, productivo y profuso para evidenciar la espiritualidad de las sociedades y el retrato de ellas alcanzado gracias al volumen verbal que la frase es capaz de conducir.

Estas reflexiones, válidas para todas las lenguas y para cualquiera de sus variantes dialectales, cobran una fuerza y una determinación muy altas en lo que respecta al español hablado en Venezuela. Fraseológico por esencia, sus rasgos más típicos podrán medirse por la cantidad de la evidencia y por la calidad de su valor; eso que para Saussure constituía la esencia del signo por lo que no es, su distinción y su rango negativo.

El destino de la fraseología en el español venezolano tiene su devenir más promisorio en los ámbitos jergales y en el universo coloquial; productores incuestionables de esta materia de riqueza tan alta. Creaciones juveniles o delincuenciales, carcelarias o marginales amplificarán sin timidez la entidad fraseológica de nuestro español criollo. Los estadios coloquiales y familiares vendrán a nutrirse a ratos de las piezas jergales y, por cuenta propia, acrecentará la materia fraseológica venezolana con creaciones amparadas por el uso y refrendadas por una colectividad hablante que las estima y las recuerda sin vergüenza léxica alguna.

Una de ella, la expresión “tipo normal”, de tanto arraigo en el público hablante del día de hoy viene a mostrarnos el nutricio desempeño de la lexicografía venezolana de la frase. Nacida en las singulares rarezas de la jerga juvenil, ha sido difundida e instalada por los aparatos publicitarios dentro del coloquio habitual juvenil de hoy. La explicación busca centrarse en la idea de lo común y habitual; modo calificativo o respuesta ante situaciones que necesitan de una marca ilustradora. Una “reunión tipo normal” sería aquella en donde un grupo de amigos se ven para pasarla bien y sin mucha preparación y sin obligaciones de protocolo.

Ante la pregunta sobre qué hizo alguien el fin de semana, la respuesta sería: “Nada, me quedé en la casa, tipo normal”; sin hacer nada digno de reseñarse. La frase relata un postulado de tranquilidad y normalidad en un mundo como el actual tan poco común y tan agitado. Busca instalar la gestión de la vida en lo simple y nada complicado, en lo que se realiza sin causar problemas y para liberar angustia social y como liberación de convencionalismos y otras especies similares. Un mundo simple y su anhelo sosegado. 

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Sobre el autor

Francisco Javier Pérez

Profesor universitario. Lexicógrafo, historiador de la lingûística y ensayista de temas literarios.

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