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Sede del canal Globovisión en La Florida, Caracas / Foto cortesía Globovisión

Sede del canal Globovisión en La Florida, Caracas / Foto cortesía Globovisión

Tengo gente muy cercana que dejó de ver Globovisión. Se les convirtió en un familiar muerto, una mala palabra similar, aunque por mecanismos diferentes, a TVES. En los últimos días me asomé a una muestra de la nueva nocturnidad del canal fundado en 1994. Nada es igual. ¿Sería bueno que lo fuera? Observé a profesionales que mantienen una actitud preponderantemente crítica. No se les debería desechar tan rápidamente.

Carolina Sulbarán, Tom Monasterios, Antonio Falco y César Arriba merodean la medianoche en De Mentes Veloces (11:00 pm). Los valores de producción no son demasiado elevados, y técnicamente flota una penumbra permanente que quizás se aprovecha como metáfora del país. Sulbarán es una cara radiante que sirve de fachada a tres hombres feos, aunque, como humorista, seguramente otras lo podrían hacer mucho mejor. Y, sin embargo, personalmente prefiero mil veces ver este espacio antes que Buenas Noches.

Algunas entrevistas quedan mejor. La de Coquito y Euler (el miércoles) superó a la de La Vida Bohème (martes) o Antonio Delli (jueves). “Yo no mancho”, le recordó Coquito a Sulbarán, a la que estuvo toda la noche lanzándole la jauría, al tiempo que confesó: “Mi mamá es negra y yo la quiero”.

Uno de los nuevos personajes de Carlos Donoso, el presidente de condominio Don Giovanni, no aguantó mucho el lunes y tuvo que cederle su puesto por aclamación al Mono Kini y Lalo (con chaquetica de lentejuelas), que, como advirtieron los conductores, con el paso del tiempo se han convertido en imágenes especulares de un exiliado mayamero y otro que le sigue los pasos: Orlando Urdaneta y Osmel Sousa.

Con los chistes, como en el deporte, se gana, se empata o se pierde, pero De Mentes Veloces es un ejemplo de que la ironía fina puede ser más efectiva que la denuncia frontal. Un tema de Franco de Vita (“Solo importas tú”) ilustró las pretensiones gubernamentales de controlar por completo el comercio de los alimentos que llegan al país. En el falso testimonial de naufragio “El súper mal viviente”, protagonizado por el estructuralmente “ladillado” Antonio Falco, se podría encontrar un símil con la precariedad cotidiana del venezolano. De Mentes Veloces, finalmente, confirma que sí es posible conseguir algunos humoristas espontáneos si se sacan las cámaras a la calle.

Shirley Varnagy comprobó que Diosa Canales es una entrevistada que se sabe defender (el jueves, 8:30 pm). Por momentos la conversación adquirió un tono bíblico: “¿Por qué te desnudas o, mejor dicho, por qué los otros no se desnudan?”, filosofó la conductora de Shirley, a lo que Diosa respondió: “Primero fue Eva junto a Adán. Siempre me he preguntado por qué se taparon, si hacer el amor es lo más rico que hay”.

Frases que dejó la invitada: “Lo único que me da pena es desnudarme frente a mi padre”; “El sexo es lo único que te puede trasladar a cualquier lugar, a las nubes, al planeta Tierra” (¿?); “La única santa fue la Virgen María, y no se sabe”; “Como dama de compañía sería trillonaria”; “Soy un desahogo para Venezuela”; “Yo me he acostado (solamente) con diez hombres”.

Es cierto que hace falta (posturas políticas aparte) un programa en caliente y con participación de público como Aló, Ciudadano. Pero en La Hora Clave (8:00 pm), con Macky Arenas y Manuel Felipe Sierra, o Más Noticias (10:30 pm), con Sergio Novelli, más allá del academicismo de los primeros o el caletre de periódicos del segundo, nadie puede negar que hay cuestionamiento a las políticas oficiales, quizás más desde el punto de vista del especialista técnico que del vocero partidista. Este monitoreo al nuevo Globovisión continuará.

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