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Parábola del Talentum

Programa Talentum / Foto Venevisión.net

Programa Talentum / Foto Venevisión.net

Una lectora me sugirió un ejercicio sádico: comparar el concurso de canto estadounidense The Voice ("La voz", visible en Venezuela jueves y viernes a las 8:30 pm por el canal de suscripción Sony Entertainment Television) con Talentum , segmento de Súper Sábado Sensacional ( Venevisión).

Los cuatro jueces de The Voi- ce son también tutores-managers de un mismo número de equipos de concursantes, por lo que el formato más parecido de Súper Sábado Sensacional en realidad hubiera sido Yo sí canto , que se transmitió hasta 2012 y cuyos participantes estaban divididos en grupos etarios dirigidos por profesores de canto.

Son nada menos que Christina Aguilera (a mi juicio la más floja del cuarteto) y el cantante de Maroon 5, Adam Levine, más otros dos artistas menos conocidos en Venezuela, CeeLo Green y Blake Shelton. Obviamente el centro del show lo ocupan las interpretaciones con público, aunque lo más interesante ocurre fuera del escenario, en las interacciones entre tutores y aprendices en la industria musical. Una desventaja es que The Voice llega con retraso a Venezuela y siempre se tendrá la tentación de buscar el ganador en la Wikipedia. El jurado de Talentum está compuesto por Oscarcito, la merenguera Liz y un ejemplar masculino de acento zuliano llamado Luis Fernando Borjas. Solo el primero parece a la altura de lo requerido por un programa pasable de televisión.

Liz, con el paso de los años, ha terminado adquiriendo un notable parecido físico con la Malandra Elizabeth, con la que la confundí. Su vocabulario es limitado, por lo que suele incurrir en muletillas ("no te sabría decir, vamos a ver qué sucede") y con frecuencia inicia sus intervenciones con un "me gustó", que es algo que mi profesora de tercer grado de primaria me enseñó que no se debía hacer: es preferible apoyarse de entrada sobre un argumento.

No descubro la penicilina si afirmo que todo en Talentum tiene un aspecto parroquial.

La inversión en producción es mínima. No hay entrevistas de los eliminados llorosos, algo clásico. Se sabe que hay un público en el estudio, porque pega cuatro gritos, pero jamás se le muestra en pantalla. Al menos dos de las cantantes que observé imitaban la estética de Diosa Canales.

Como suele ocurrir en Súper Sábado Sensacional , el formato tiene la elasticidad de la Constitución Nacional y se modifica según como vayan viniendo los números de sintonía. El sábado antepasado, ya con el concurso bien avanzado, presentaron nada menos que a 11 participantes salidos de la nada.

Leonardo Villalobos afirma hechos como "la votación del público fue sumamente cerrada", pero nunca hay cifras, claro. Supuestamente ayer comenzaba la última etapa, pero como televidente jamás se me informó quiénes eran exactamente los finalistas.

Fallo garrafal.

El que se sienta a ver The Voi- ce sabe que verá dos horas de The Voice . El que quiera su Talentum sabe que tendrá que prender el televisor a las 5:00 pm y calarse otros segmentos intercalados como Miniestrellas , El show está en la calle o una presentación de Jorge Celedón junto con Reynaldo Armas, además de la cadena de hora y media en horario premium de Nicolás Maduro. Lo que sin duda es astuto, y no me refiero a Maduro.

De Talentum se pueden criticar diez mil cosas, del nombre, pero sería injusto denominarlo televisión basura, porque mal que bien es una forma de llevar al público masivo nociones sobre el arte de la música y el canto. Refleja la devaluación de la televisión venezolana, pero es preferible a la imposición de una banda sonora cuartelaria que poco a poco se instala como el zumbido de fondo de un país. En Twitter: @alexiscorreia

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