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Ganas de improvisar

¿Qué balance hacer de la "nueva" Globovisión? En una conversación sostenida meses atrás con Andrés Cañizalez, investigador de comunicación de la UCAB, ambos coincidimos en que la evaluación se convierte en un dilema.

"Como canal de noticias, Globovisión debe ser no la plataforma de la oposición, sino darle la cobertura periodística a lo que hace la oposición, que es distinto", decía Cañizalez, aunque admitía que eso era sencillo afirmarlo en un plano ideal, no en medio de las terribles desigualdades del panorama de medios de la Venezuela de 2013.

Es indudable que Globovisión cumplió un rol político articulador cuya repetición hoy parece, de facto, imposible. Ese es un hecho que no debe oscurecer otro: los espacios cedidos han permitido que en su pantalla surjan algunas iniciativas valiosas.

Cuando las ganas se juntan , los domingos a las 10:00 pm, es un programa de colección.

Mucho se ha hablado de la desaparición del musical clásico en la televisión venezolana. Por eso los 30 minutos que conduce Bettsimar Díaz (y que muy probablemente se esfumarán hoy de la programación, en la intolerable espera de los desenlaces en la baranda del CNE) adquieren el sabor de algo extraído de otra época, en una acepción positiva. Un déjà vu de tiempos más amables. Desconozco la completa trayectoria de Bettsimar en los medios de comunicación, aunque la percepción que tengo de ella está constituida sobre valores de humildad y sacrificio. Se ha colocado como misión personal la preservación del legado de su padre, Simón Díaz. Ante los estragos inevitables del tiempo, de alguna manera ha asumido su voz.

En uno de los programas de Cuando las ganas se juntan , Bettsimar se refirió a sí misma como la "hija de Simón que ni toca, ni canta", pero que tiene un rasgo inconfundible de su progenitor, quizás no el más bendecido en una dama: la nariz.

Humildemente estoy convencido de que Bettsimar puede ser mucho más que la mera prolongación del Tío Simón. Todo cambio generacional tiene siempre un poco de parricidio, en el mejor sentido de la palabra, para empezar a creer en las posibilidades propias. En Globovisión está mostrando que puede ser una conductora cálida, honesta, sensible y con poder de convocatoria, que muy de bajo perfil ha creado un sólido rincón en el que, musicalmente, se están desencadenando reacciones químicas relevantes.

Es rarísimo ver hoy músicos que canten o toquen en vivo en televisión, sin pistas grabadas. Cuando las ganas se juntan se basa en la improvisación que se genera al juntar a artistas que aparentemente no pegan ni con Soldimix: por ejemplo, la intensidad hippie de Mariaca Semprún con la irreverencia insondable de Los Hermanos Naturales (mientras la primera mostraba sus más altos registros en el canto lírico con una versión de "Puro teatro" de la Lupe, los segundos contestaban con un "¡ O Sole Mio , Machurucuto!", en una emisión que terminó con una antológica "Bésame mucho"). O la fusión de Gustavo Aguado y Guaco mezclada con los contrapunteos de la cantante llanera Rummy Olivo. Todo esto reforzado con la presencia de acompañantes de auténtico lujo, caso del percusionista Nené Quintero.

Sean cuales sean los resultados de esta noche, Venezuela ingresa a un 2014 en el que toda regla de convivencia está sujeta a reescritura, de lo que no escapan los medios privados y medianamente autónomos de comunicación. Es importante que el llanto por lo que se ha perdido no impida ver pequeños regalos que sirven para reconciliarse con la vida y con esa cada vez más fragmentada construcción denominada identidad nacional. Cuando las ganas se juntan es que no todo está perdido.

En Twitter: @alexiscorreia

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