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Espacios de templanza

¿Ingenuos o heroicos? Al principio tendía a pensar lo primero, ahora me inclino por lo último. Nataly de Nóbrega y Guillermo "Guille" Díaz mantienen una carita feliz mientras repasan las noticias sobre el torniquete de la economía controlada del socialismo, la telenovela del diputado 99 o la detección de enemigos internos por el nuevo Cesspa.

En A despertar (lunes a viernes, 5:30 am), forman parte del nuevo Globovisión, cuya evaluación depende de lo que desee percibir el televidente: el milagro de la persistencia de espacios de independencia en medio del panorama de medios de la Venezuela de 2013 o el dolor por la combatividad perdida.

De Nóbrega tiene una elegancia melancólica. Al menos para mi gusto, su presencia en pantalla es un regalo diario, aunque sufre un problema grave con las "s" al final de las palabras: las pone donde sobran y las quita donde hacen falta.

Díaz, con su marcado acento argentino, es uno de los arbustos que ha crecido bajo el samán de Luis Chataing y un humorista consciente de las virtudes de la contención. Como pareja, han conseguido un funcionamiento simpático, por ejemplo: ese momento en que ella reclama cuando "Guille" describe a la chica de la contraportada de los diarios deportivos.

Desventajas: desapareció la jerarquización y la contextualización de Jesús "Chúo" Torrealba en el desaparecido Del dicho al hecho. Ventajas: A despertar (ese tipo de subgénero noticioso que, más que verse, se escucha mientras uno se prepara para salir a la calle) complace a un nada despreciable grupo de usuarios que no desean empezar el día con más pugnacidad política.

De Nóbrega y Díaz han incorporado un énfasis en la cultura, los espectáculos y el deporte que no existía antes.

Y eso también es Venezuela.

Un acierto el video de presentación, en el que Nataly despierta perturbada por un reloj de alarma.

Para los que desconfían: en A despertar se leen, de manera prioritaria y predominante, los titulares de la prensa que cuestionan las políticas oficiales.

¿Con qué otras cosas me he topado en la nueva Globovisión? En Shirley (lunes a viernes, 8:30 pm), Shirley Varnagy ha ido construyendo un espacio respetuoso y diverso en el que se deja hablar al entrevistado.

Se pueden cuestionar detalles: a Yordano, Shirley nunca decidió si tratarlo de "usted" o "tú". Cuando Andrés Izarra empezó con la cantaleta de la "guerra mediática" me hubiera gustado que se le cuestionara por el estrepitoso fracaso de la política comunicacional oficial. A Henri Falcón, por el mensaje titubeante y débil de la oposición. Pero en Shirley hay preguntas investigadas y giros inesperados hacia lo humano. En lo personal, una de las entrevistas que más me sorprendió, a pesar de que se acortó a la mitad por una cadena, fue la de Oscar Schemel, que dijo unas cuantas verdades dolorosas acerca de porqué el oficialismo sigue teniendo números relativamente buenos en las encuestas a pesar de la escasez, la inflación y los servicios deficientes.

La cocinita de Sindy La- zo (domingos, 10:00 pm) gastronómicamente me dejó un mal sabor, por lo menos en los casos de Henri Falcón y Leonardo Villalobos: platos fríos, recetas desordenadas, invitados que deberían estar de pie para preparar comida, no sentados. Pero como programa de entrevistas es divertido e impredecible, sobre todo por lo atacona que es la anfitriona. Con Henri Falcón, a Sindy se le cayeron literalmente las medias ("a ti nunca se te ha visto la costura", elogió al invitado), aunque, en la cocina, el gobernador de Lara fue una decepción total. Ni siquiera sabía picar un aguacate y reconoció: "Yo lo que hago es freír tajadas".

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