• Caracas (Venezuela)

Al instante

blog-head

La responsabilidad del equipo sorpresa

Ocurre en muchas ligas y sobre todo en los torneos.

Seguramente usted lo ha pensado. ¿No sería genial que tal o cual equipo por el que pocos apuestan llegara hasta la semifinal o la final? En los Mundiales es moneda corriente esa ilusión de ver a un conjunto sorpresa arruinarle la vida a los favoritos.

Es prácticamente un deseo generalizado.

Sin embargo, también hay algunos casos en los que la excepción deja de serlo, y ese exceso ya no resulta tan atractivo. Para ejemplificarlo basta recordar el Mundial de Japón y Corea en 2002.

Cuando coreanos y turcos sorprendieron, probablemente concedieron el deseo descrito anteriormente a la mayoría de los que observaban y seguían el Mundial, con la excepción segura, eso sí, de italianos y españoles.

Pero luego, entre tanta y tanta sorpresa, el efecto perdió su novedad y dejó una sensación diferente. Si Corea del Sur y Turquía hubiesen jugado la final del Mundial, ¿habría sido atractiva? Para algunos sí, no hay duda, pero hay que tomar en cuenta la audiencia global.

Para usar un ejemplo extremo: Eurocopa 2004, Grecia ganó el título con una filosofía ultradefensiva, tan analizada como criticada a pesar del evidente éxito que produjo. Obviamente, fue una gran sorpresa, pero ¿qué habría pasado si en ese torneo hubiese jugado otro equipo similar y la final se hubiese llevado a cabo entre los dos? Cuando la sorpresa llega a esas instancias en las que la exigencia del aficionado es mayor, adquiere una responsabilidad. Ya no es una novedad aplaudida, ahora tiene que rendir cuentas por tomar el puesto de aquellos que debían ofrecer espectáculo, porque al final el fútbol es eso.

En Venezuela, la liga ha presentado en la última temporada un panorama sorpresivo, especialmente en el actual semestre. Anzoátegui ganó el Apertura cuando había variado su enfoque de la compra de jugadores caros al aprovechamiento de un plantel que ahora mezclaba también jóvenes promesas.

Luego del título se produjo la salida de cinco jugadores y el técnico hacia el Táchira, pero ahora igualmente amenaza con ganar el Clausura.

Zamora ha tenido un progreso acelerado para la nómina con la que asumió el equipo el entrenador Noel Sanvicente y ahora es firme candidato a ganar el torneo.

Trujillanos, a pesar de las dificultades, ha demostrado que es más que el dueño de una plaza difícil (Valera) y su ambición es justificada.

Estos equipos sorpresa, no obstante, tendrán también una responsabilidad, luego de presentarse en un número tan significativo al mismo instante, mientras los favoritos tropiezan y sucumben.

En este caso no se trata nada más de dar espectáculo (que lo han ofrecido); se trata de confirmar con buenas decisiones los lugares que están tomando en la próxima Copa Libertadores.

Como se planteó al inicio, es refrescante ver cómo estas inesperadas actuaciones desplazan a favoritos como Caracas y Táchira, por ejemplo, en el caso de Venezuela y la Libertadores. Pero tomar ese puesto también exigirá posteriormente estar a la altura de la responsabilidad, porque ya se han visto muchos casos de sorpresas inestables, equipos que un día disfrutan de la alegría (y el dinero) que llega con la obtención del cupo, pero luego fallan en mantener, mejorar y hasta reforzar al plantel para confirmar sus méritos con una buena participación.

Esperemos que en el caso de Anzoátegui, Zamora y Trujillanos, si logran su cometido, también cuenten con el apoyo de sus directivos para asumir la responsabilidad del equipo sorpresa.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

  • Addthis Share:

Sobre el autor

Carlos Daniel Avilán

Periodista egresado de la UCAB. Cubrió los Mundiales Alemania 2006 y Suráfrica 2010. Eurocopas Austria-Suiza 2008 y Polonia-Ucrania 2012.

Histórico