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Lista de exigencias

En las discusiones sobre quién debería tomar el cargo de seleccionador de la Vinotinto, sobre todo cuando se habla de apuntar a un entrenador extranjero, el enfoque suele ser la exigencia, qué se le debe pedir al nuevo responsable. Sin embargo, antes de pasar a ese importante momento de discutir lo que debe aportar y lo que debe lograr, conviene también entender qué se le está dando para que trabaje. Muchas veces en estos meses la afición ha "exigido" un técnico extranjero de gran currículo sin reparar en que el primer gran obstáculo para que un seleccionador de renombre empiece a trabajar en Venezuela es que no tendrá una respuesta adecuada a su primera pregunta: "¿Dónde entrenaremos?". A diferencia del resto, Venezuela no tiene aún su lugar de concentración ideal, mientras no sea terminado el Centro de Alto Rendimiento. Luego está la cantidad de dinero que pedirá, cifras que en muchos casos están fuera de la realidad presupuestaria de la FVF. Y luego la meta: al que llegue, sea quien sea, se le pedirá que clasifique al Mundial, una labor muy complicada que hará que su labor pueda terminar en cuatro años o menos.

En el aspecto positivo está el equipo que tendría para dirigir: una selección joven, con potencial, que se ha acercado mucho a los puestos de clasificación al Mundial. El riesgo de tomar al equipo y perder crédito en el cargo recibiendo goleadas es mínimo hoy en día; esa ya no es la Vinotinto que hasta hace 13 años pocos en el continente habrían querido tomar.

Si alguno de los aspectos ne-gativos de la "oferta" ahuyentaría a muchos entrenadores extranjeros, hay unos cuantos que sí estarían encantados de asumir el reto, no en vano se han escuchado nombres de técnicos que a través de sus agentes o de intermediarios se ofrecen a la FVF.

A ese grupo que esté dispuesto y a los candidatos venezolanos al puesto (entiéndase Noel Sanvicente, Eduardo Saragó y Richard Páez, en el orden que prefieran) entonces sí habrá que presentarles una lista de lo que deben aportar y conseguir con la Vinotinto.

La máxima petición será la misma: ir al Mundial Rusia 2018. La mínima exigencia también será idéntica: mantener la línea ascendente, la capacidad de trabajo que mostraron los últimos dos seleccionadores, y la promoción constante de valores jóvenes que fue uno de los grandes aciertos de Farías en su etapa.

Para los extranjeros el encargo será más difícil: tendrán que adaptarse rápidamente al entorno, a las dificultades propias del fútbol venezolano y del país en general, a la personalidad y costumbres de los jugadores, al trato inteligente con los clubes del exterior cuando tengan que negociar el permiso para las convocatorias en las fechas FIFA. Páez, Saragó y Sanvicente conocen de sobra el entorno local y por eso parten con ventaja y uno de ellos debería obtener el cargo.

Pero al que llegue habrá que exigirle que apunte más alto con la preparación y el juego de la selección. Que le de una identidad fuerte y reconocible, que aspire a jugar con máxima ambición en casa y afuera. Que le exija también a la FVF cuando se deba, para que así el respaldo económico para la preparación y para la obtención de encuentros de fogueo de buen nivel se mantenga y mejore. Que se involucre en el campeonato local en búsqueda de nuevos talentos y en aras de mejorar la comunicación con los colegas que dirigen los equipos.

Que esté constantemente en los estadios venezolanos, observando y analizando. Que haya una idea general de trabajo compartida con los seleccionadores sub-20, sub-17 y sub-15 (y si es posible, también, un estilo compartido). ¿Es mucho pedir? Twitter: @cdavilan Blog: cdavilan.blogspot.com

 

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Sobre el autor

Carlos Daniel Avilán

Periodista egresado de la UCAB. Cubrió los Mundiales Alemania 2006 y Suráfrica 2010. Eurocopas Austria-Suiza 2008 y Polonia-Ucrania 2012.

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