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¿Reinventarse o morir?

El Llanero Solitario / AP

El Llanero Solitario / AP

A diferencia de lo profetizado por George Lucas, el cine de alto presupuesto revela síntomas de estabilidad económica, a pesar del pequeño crack en la Bolsa de El Llanero Solitario , lúdica parábola de las rebatiñas del Lejano Oeste, castigada por el látigo de la indiferencia de las grandes masas. Disney aprende, a regañadientes, dos lecciones con ella. Primero, la apuesta por el western "proindio" no genera dividendos como antes y debe quedar reservada para el mercado alternativo (el del remake de Temple de ace- ro , por ejemplo). Segundo, la acción real sigue siendo el talón de Aquiles del ratón Mickey en los últimos años.

Recuerden las debacles de John Carter , Timothy Green y ahora El Llanero Solitario , opacada por el verdadero éxito del mismo estudio para la temporada de verano, Monsters University , regreso a la época dorada de la Pixar tras su polémica fusión con la compañía del Pato Donald. Ergo, un matrimonio por conveniencia le saca las patas del barro a los herederos del viejo Walt. La animación digital por secuela vuelve a ser garantía de respaldo de taquilla y crítica para los inversionistas de la meca. Monsters University es una de las mejores películas del año, por saber exponer, con sensibilidad y sentido del humor, la ansiedad de una generación preocupada por el incierto futuro de su carrera profesional. La cinta se comunica a la perfección con los llamados "preparados" de la indignación española, los estudiantes de la huelga en Venezuela y los miembros de las fraternidades estadounidenses. A su manera, el filme les brinda esperanzas de integración a los desertores del sistema educativo, en una revancha de los nerds promovida por los hijos de Steve Jobs. El miedo a los profesores castradores, el pánico a los Jue- gos del Hambre de las evaluaciones competitivas y el terror al difícil proceso de conseguir empleo son conjurados por el guión de una historia reivindicativa de los emprendedores individuales. En un final lógicamente infantilizado, los protagonistas cumplen su meta de encontrar el trabajo de sus sueños, empezando de cero.

Valoramos, del conjunto, el afecto por sus personajes, el respeto por la inteligencia de los niños y el rescate de una idea para salvar al mundo de la crisis: no rendirse ante las adversidades, escalando posiciones con humildad sin pasarle por encima a los amigos. Grosso modo, el subtexto proyecta los dilemas de los recursos humanos en la estructura corporativa de hoy en día.

De igual forma, la sorpresa mercantil del mes, Mi vi- llano favorito 2 , también alberga una metáfora en el interior de su burbuja de caricatura hinchada por la moda del 3D. El formato estereoscópico deviene en el ingrediente obligatorio de las recetas manufacturadas por la industria. La franquicia de Gru explota la dimensión cromática de la técnica, al precio de descuidar la salsa secreta de su libreto de comida rápida. El plato se digiere con sarcasmo gracias al veneno de los minions, hermanos mutantes de los iconoclastas Gremlins de Joe Dante.

Pero sobra el sabor estereotipado a burrito de Taco Bell. La presencia del macho mexicano de la pieza invita a concluir con una nota de escepticismo. En pocas palabras, la actual bonanza de Hollywood es secundada por la irregularidad en los contenidos.

Las repeticiones hacen el resto.

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Sobre el autor

Sergio Monsalve

Crítico, documentalista, profesor, director y coproductor del programa de radio, Cinerama

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