• Caracas (Venezuela)

Al instante

blog-head

Heavy Metal

Iron Man recupera la brújula después de una secuela prescindible. La tercera entrega eleva el listón de la franquicia, acoplándose al engranaje de Los vengadores, otra de las gallinas de los huevos de oro de la alianza entre Marvel y Disney. Desde la compra de Lucasfilm y la compañía de las historietas de Stan Lee, el ratón Mickey cultiva la producción de quesos de año con olor a papel mojado. En su estrategia de negocios, el fracaso económico no es una opción. Por tanto, la empresa concentra el interés en la multiplicación de tiros al piso de la taquilla.

Las presiones recaen sobre directores y guionistas. En consecuencia, las películas llevan la impronta de una compleja estructura corporativa, a la forma de una armadura de hierro. Así nace la condición bipolar de Iron Man 3 , el relato simbólico del hombre moderno atado a los fetiches de la tecnología de punta, pero al mismo tiempo en busca de independencia fuera de las promesas incumplidas de la ciencia ficción.

El propio largometraje conjuga los dilemas del protagonista, al saber articular la exigencia de entretenimiento prefabricado con la demanda de un enfoque personal. Muchas de las guerras de la industria política y audiovisual se libran en el interior del filme. Las siguientes líneas intentarán descubrir la identidad del ganador del conflicto. En el aspecto estético, la burocracia informática inclina la balanza a su favor por medio de una cascada de efectos especiales. Las acciones denotan la fluidez narrativa de un realizador solvente, inspirado por las ramas expresionistas del género. La velocidad del montaje imprime un ritmo de pesadilla futurista en tercera dimensión. Por ende, hay poco espacio para el necesario reposo de la trama.

Sin embargo, la potencia de arranque alimenta la válvula de escape de la comedia barroca. El humor negro siempre compensa cualquier atisbo de cursilería melodramática. La ironía tampoco perdona la oportunidad de reírse del cine de la seguridad nacional, con sus presidentes inútiles, sus matrimonios disfuncionales y sus villanos de opereta. Graciosos y afortunados los giros de tuerca del Mandarín y la esposa del héroe. Grandes Gwyneth Paltrow, Downey Junior y Ben Kinsgley.

Si hablamos de actuaciones, Guy Pearce es la sorpresa del reparto y la clave del argumento. Extraído de un fotograma de Memento, el intérprete ofrece el contrabando ideológico más apetitoso del libreto. Por respeto, no revelaremos el misterio.

En adelante, sólo compartiremos parte de su reflexión sumergida.

Coincidiendo con la teoría conspirativa de Adam Curtis, Iron Man 3 desnuda la inconsistencia de los terrores contemporáneos, instrumentalizados a placer por los órganos corruptos del Estado. El gobierno eleva una pantalla de miedo y caos, a lo Mago de Oz, para ocultar su agenda de explotación armamentista. Semeja una caricatura de la privatización bélica operada por los títeres de Dick Cheney. En resumen, Tony Stark, como garante de la paz y la justicia, es responsable de crear sus demonios y monstruos. Él debe conjurarlos en la corrección de sus fallas egocéntricas. Alrededor de una zona cero, cobra conciencia del valor de la humildad. A pesar del saldo en ruinas, jamás es tarde para rectificar. Invitación para el mundo distópico posterior al 11 de septiembre.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

  • Addthis Share:

Sobre el autor

Sergio Monsalve

Crítico, documentalista, profesor, director y coproductor del programa de radio, Cinerama

Histórico