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Tipo inútil



A finales del mes de enero la diseñadora Teresa Mulet inauguró en los espacios de la Organización Nelson Garrido uno de los trabajos que con mayor contundencia ha rozado las bases de lo que sucede en nuestro país. Metamorfosis de una tipografía que ha perdido su sentido, anclajes variables de una forma de la que ha huido la imagen que le habitaba; derrumbe de un significado maltratado por el abuso, desvirtuado de sí a través del manoseo constante que le implantan la evasión y el engaño.

Hace varios años esta creadora había profundizado en investigaciones que resaltaban el tema de la violencia en Venezuela: CA-DA-VER-ES. CADA-VEZ-MAS fue la muestra con la que abrió este campo de acción en agosto de 2011 en El Anexo, cuando una imagen de la acumulación de cuerpos en la morgue de Bello Monte la llevó a desplegar un signo físico cercano a la marcación policial que se traza de un fallecido sobre el piso, silueta que multiplicó a través de la gráfica en grandes extensiones de plástico negro, hasta llegar a una enorme mancha blanca que nos confrontaba con los terribles espasmos de la pérdida del asombro ante la cantidad y la ausencia de la particularidad.

Como si de una extraña premonición se tratara, una nueva propuesta vino a expandir señales que se han desplazado como agudas resonancias de nuestra historia actual. A partir del número de decesos ocurridos en 2013 (24.763) y asentado por el informe del Observatorio Venezolano de Violencia, Mulet construyó una instalación en la que desarticuló en distintos campos la dimensión de esta cifra: una columna de 24.763 maculaturas de papel, gráficas que destacan la secuencia desde el 1 hasta el final de la contundente cifra o rollos contables que repiten el número 1 hasta culminar las desangradas 24.763 veces de esta reiteración.

En otro ángulo, la contundencia de un contexto sin solución la llevó a indagar en el sentido real de lo que como diseñadora gráfica maneja: las formas de la palabra, la esencia de las tipografías, el destino de un vocablo que se ha vuelto retórica fútil ante las zonas sin atención real y cada vez más frecuentes de la muerte, la impunidad y el crimen en el país. Para ello, construyó un alfabeto silente, códice transmutado por la unión de caracteres opuestos, trama sugestiva e ilegible que a través del plástico, la tela y el video nos confronta con el lugar más recóndito de la desesperación: el rumor ahogado de una entidad que ya no puede pronunciarse a sí misma.

Fui a ver la muestra Tipo inútil de Mulet el viernes 14 de febrero en la mañana. Nos encontramos a las 8:00 am porque ella debía partir para acompañar el cortejo fúnebre de un amigo cercano, quien era uno de los jóvenes asesinados en los sucesos acaecidos el 12 de febrero en la ciudad de Caracas. Allí, frente a los embates de una realidad también silenciada, surgía desde cada pieza el dolor sin nombre, la información tapiada, el marasmo, la censura, la opresión… el olvido nominal de lo humano. Al salir, me asaltó la imagen de uno de los últimos grabados que Goya realizó en la serie Los desastres de la guerra; es el número 79, se titula: Murió la Verdad.

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Sobre el autor

Lorena González

Curadora e investigadora de arte contemporáneo.

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