• Caracas (Venezuela)

Al instante

blog-head

Reconocernos a través del otro

Uno de los puntos más relevantes dentro de las consideraciones que comporta el coleccionar arte es la construcción de conjuntos manifiestos sobre los enfoques, las perspectivas y las conexiones trazadas entre las acciones y los símbolos de los grupos humanos que se desenvolvieron en torno a cada una de esas obras puestas en relación. Podríamos incluso afirmar que una colección de arte es en cierta forma la historia volátil de todas las materias sensibles que han rodeado las cifras oficiales del acontecer de la humanidad.

Ya sea desde los intereses que entusiasmen las estrategias públicas o privadas para la elaboración de ese diálogo, una colección institucional se va consolidando gracias a la reunión de conjuntos que se vigorizan para testimoniar el desarrollo y las orientaciones de los procesos políticos, sociales y económicos que ocurren en las sociedades. En estos grupos se ensamblan particularidades, relevancias, actividades, categorías e inquietudes que reflejan las formas en las que cada obra concreta la traducción de su entorno y las acciones que rodean su propia producción, brindando la posibilidad de visualizar desde el presente el testimonio de su tiempo y las probables cartografías que se dibujarán hacia el futuro.

Las maravillosas vertientes de estos contrapuntos espacio-temporales son un murmullo significativo, matrices inmateriales que tienen mucho que decir sobre los entornos que las generan. En plena correspondencia con este orden de ideas, el Espacio Mercantil en la ciudad de Caracas inauguró a finales del mes de octubre la muestra Álter-ego. Lecturas del retrato. Con la curaduría de Roldán Esteva-Grillet, Emilio Narciso, Juan Noguera y Tahía Rivero, la exhibición convocó una importante gama de piezas de formatos y materiales diversos, las cuales pertenecen a 44 artistas presentes en esta colección.

El ejercicio del retrato y las estrategias variables de esas distintas maneras de vernos y encontrarnos, de reflexionar y sabernos a través del otro; fueron engranadas en dos grandes módulos compuestos a su vez por varios subcapítulos. En la fase Mo- delos y creencias nos encontramos con los conjuntos "Formas de lo intangible", "Tiempo de ocio" e "Ideal reconocible"; en tanto que el grupo Formas y conductas reunió las narrativas de los apartados "Íconos del poder", "Identidad y alteridad", "Inventario de género" y "Rutina y trabajo".

En su totalidad, la exposición colocó en dinámica correspondencia obras pertenecientes a los siglos XIX, XX y XXI; relacionando a través de una cuidada museografía reflexiones puntuales de la figura humana trazadas desde el dibujo, la pintura, la fotografía, la escultura, la cerámica y la instalación. En la temática convocada, el retrato se levantó en la sala de exposiciones como excusa y estrategia, pequeño protocolo de la representación del otro que es en paralelo una mirada especular sobre nosotros mismos; y que en el caso de esta colección concentrada en apoyar y difundir el arte venezolano de todos los tiempos, nos brindó un mapa infinito de pequeños despuntes: coartadas, ángulos, gestos, prioridades, tachaduras y enfoques que también extienden sus peculiaridades hacia el territorio amplio de lo que somos como grupo social; marcas equidistantes de un reflejo temporal que el arte reproduce y multiplica, para luego trascender como ese intercambio individual en el que también se recuerda, se delata y se anuncia la historia de un contexto, la vida de un país.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

  • Addthis Share:

Sobre el autor

Lorena González

Curadora e investigadora de arte contemporáneo.

Histórico