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La sabiduría de la Inseguridad

Si de algo podemos estar seguros es del caos. Las leyes físicas que rigen al universo establecen que para pasar de un estado de desorden a otro superior de mayor orden, se necesita energía, mientras que para moverse en sentido opuesto no se requiere nada, solo esperar y todo tenderá al caos. Dejen un vehículo estacionado por un tiempo sin moverlo o cierren una casa y no la visiten por unos meses y verán a qué me refiero.  Para entenderlo fácilmente, el orden necesita energía y el desordenocurre por sí solo. Recuerden la famosa frase “todo tiende al caos”.

Tiempo atrás, cuando Isaac Newton descubrió estos principios físicos universales, en los albores del siglo XVIII, en lugar de la palabra Energía, utilizó el término Trabajo para referirse al proceso de pasar del caos al orden. Desde entonces, a la acción de trabajar podemos definirla como luchar contra el caos. Y la vedad es que vivir en un universo donde todo se desordena no es fácil.

La seguridad se asocia con el orden y la certeza. Por tanto, es una herramienta de trabajo contra el caos. Un día perfecto para los que trabajamos en seguridad es aquel donde todo fluye en la más armónica cotidianidad y todo el esfuerzo se concentra para que no pase nada.Suena paradójico y hasta ingrato; trabajamos para contener el desorden y la mayoría de las veces la labor diaria no se materializa en obras sino en tranquilidad.Sabemos, sin embargo, que esas jornadas llenas de calma son prácticamente inexistentes en la realidad que nos ha tocado vivir. Por ello, nos preocupamos y en ocasiones sentimos que estamos luchando contra el universo para que nuestras organizaciones estén seguras, pues las cosas no salen usualmente como las planificamos.  Pienso que si lo vemos de forma estricta, es así,  trabajar a rajatabla para imponer el orden es ir contra el universo.

El problema radica en que hemos hecho del orden un paradigma. Todo lo queremos parametrizado, clasificado, ajustado a una base de datos y la seguridad no escapa a ello.

Allan Watts, filósofo británico comentaba en su libro La Sabiduría de la inseguridad (1951);“para comprender la seguridad no hay que enfrentarse a ella, sino incorporarla a uno mismo.” Es esta quizás la forma más sencilla de entender una verdad que nuestra sociedad de la tecnología y la razón se esfuerza por complicar.

Una seguridad más positiva se parece al ser humano consciente de su realidad ( y de su inseguridad), por ello, más connaturalizado con su entorno y menos obsesionado con el orden. Sería ideal una seguridad que se alimentara del caos, que no requiriera esfuerzo para funcionar, pero no podemos aspirar a tanto. Lo que sí podemos hacer es diseñar herramientas más intuitivas que regulen el esfuerzo y muestren resultados efectivos. Estamos en capacidad de  construir cultura de prevención que se integre mejor a las organizaciones y que distribuya el gasto necesario de energía entre más involucrados realmente comprometidos. Además, si creemos en la resiliencia, siempre sacaremos el máximo provecho a los errores cometidos, capitalizándolos en enseñanzas permanentes.

La energía siempre será necesaria para tener más y mejor seguridad, y es sin duda alguna una aliada del orden. De lo que se trata aquí es que seamos realmente eficientes predicando y ejecutando una seguridad compartida,  haciendo que el trabajo entregue sus máximos resultados con un esfuerzo proporcional y a la vez alineado con la tan anhelada tranquilidad….Será posible…?

@seguritips

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Sobre el autor

Alberto Ray

@seguritips, Consultor en seguridad, analista de decisiones en escenarios complejos. Especialista en diseño de estrategias para la mitigación de riesgos en organizaciones. Autor de MAPS, Modelo para la gestión de la seguridad

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