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Seguridad basada en fortalezas

Vivimos bajo el mito que para mejorar, primero tenemos que corregir nuestras debilidades. Dicen que la práctica hace la perfección. Sin embargo, no podemos obviar que así como tenemos dotes y aptitudes que nos hacen buenos para algunas cosas, también llevamos a cuestas limitaciones y dificultades para otras.

Nuestras debilidades usualmente se vinculan a aquellas áreas que más nos cuestan. Pedirnos que perfeccionemos en zonas donde muy probablemente nunca pasemos de lograr éxitos medianos, es por decir lo menos, una pérdida de esfuerzos y una vía para acumular frustraciones.

No me refiero a evitar corregir errores que afecten profundamente nuestras vidas o que faltemos a creencias y valores.Se trata de  la estéril insistencia de ser buenos en áreas que por naturaleza, nos han sido negadas. No seremos basquetbolistas si tenemos corta estatura y no estudiaremos ingeniería si no se nos da la matemática.

En la seguridad ocurre algo parecido, no podremos incentivar un clima de confianza si sospechamos de todos o será casi imposible sobrevivir a una contingencia importante, si no creemos en delegar funciones y tareas.

La seguridad basada en fortalezas no es un método, es una especie de principio de vida opera bajo algunas claves muy convenientes de conocer y aplicar. Aquí las comparto:

No nos limitemos a buscar debilidades, identifiquemos nuestras fortalezas: en los análisis de vulnerabilidades, profundicemos más allá de nuestras fallas. Intentemos construir una lista de aquello en lo que somos realmente buenos. Las organizaciones tienen usualmente lados fuertes que muy poco se potencian. Conocí una empresa que operaba excepcionalmente bien en ambientes de alta presión y adversidad. Esto les permitió desarrollar líderes brillantes y manuales muy detallados en la gestión de contingencias y planes de continuidad de negocios. Conocer y saber usar fortalezas genera la confianza necesaria para sobreponer algunos puntos débiles.

Tengamos una estrategia para hacernos excelentes en lo que ya somos buenos: practicar para mejorar en aspectos débiles es necesario. Sin embargo, fortalecer aún más áreas donde ya somos buenos, nos hace excelentes. Las organizaciones con habilidades para comunicarse entre sus miembros, pueden potenciar la creación de consciencia previsiva a través de reuniones, eventos y actividades de grupo que además de facilitar la interacción, sirve para construir seguridad.

Busquemos ayuda en aquellas áreas débiles que sean críticas: es evidente que no podemos descuidar los ángulos vulnerables. Es muy importante identificarlos y desarrollar planes para mejorar. En estos casos lo más conveniente es buscar ayuda externa para que faciliten los procesos. En una oportunidad trabajé con una industria donde sus trabajadores tenían graves dificultades respetando las normas de seguridad. A través de una consultoría externa se determinó que el fondo del problema era que las reglas escritas estaban obsoletas y que la gente había desarrollado sus propios métodos para protegerse. Fue suficiente documentar la manera de hacer las cosas de los empleados para crear un manual que todos entendían, respetaban y servía para enseñar a los más nuevos.

No nos conformemos y seamos capaces de innovar:es fácil acostumbrarnos a trabajar eficientemente. El problema está en que nos dormimos en nuestras glorias y no revisamos con periodicidad si nuestros procesos pueden mejorarse, sobretodo en entornos complejos y cambiantes. La magia de mejorar donde ya somos buenos es que conocemos bien los secretos del éxito y esto nos acerca a soluciones nuevas, ingeniosas y únicas. Una vez en el terreno de la excelencia los cambios se hacen irreversibles promoviendo la evolución de la organización.  Las empresas que tienen como sana práctica cuestionar sus procesos se les hace fácil identificar debilidades y corregirlas antes de que se conviertan en pérdidas difíciles de reparar.

Construyamos cultura de seguridad desde nuestras fortalezas: resulta muy difícil construir cuando los materiales no son de la mejor calidad. Igualmente, no podemos pretender tener una excelente cultura de seguridad si sólo nos ocupamos de tapar nuestras faltas y corregir nuestros errores. Es necesario usar las aptitudes y fortalezas naturales de la organización para edificar el trampolín hacia una visión más previsiva de la seguridad.

 

La seguridad basada en fortalezas más que una decisión es un descubrimiento. Es una filosofía de previsión que estimula lo bueno para hacerlo mejor y está consciente de sus debilidades, pero no para ahogarse en ellas, sino para corregirlas progresivamente con el apoyo de otros. Todos tenemos luces y oscuridades, entenderlo es un proceso que se enmarca en una tendencia que he llamado Seguridad Positiva* y que considera las potencialidades como fuente para superar obstáculos y recurso permanente para armonizar con el entorno y no enfrentarnos inútilmente a él.

@seguritips

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Sobre el autor

Alberto Ray

@seguritips, Consultor en seguridad, analista de decisiones en escenarios complejos. Especialista en diseño de estrategias para la mitigación de riesgos en organizaciones. Autor de MAPS, Modelo para la gestión de la seguridad

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