• Caracas (Venezuela)

Al instante

blog-head

Guía para tener un escolta

Si usted está considerando contratar los servicios de un escolta para mejorar sus niveles de protección, le sugiero que lea estas líneas, le van a resultar de utilidad y le pueden ahorrar muchas angustias. Recuerde que más allá del dinero, la seguridad tiene otros costos asociados como lo son la reducción de los niveles de privacidad y la pérdida de comodidad.

La primera evaluación que debe hacer para identificar si realmente usted requiere los servicios de protección que brinda tener escoltas, es responder a las preguntas siguientes con sí o no.

  • ¿Su actividad profesional o vida personal implica que usted esté la mayoría de su tiempo en la calle?
  • ¿Tiene usted un nivel socioeconómico o profesional que lo ubica por encima del promedio del entorno en el que usted se desenvuelve?
  • ¿Tiene usted hijos jóvenes o adolescentes con vida nocturna muy activa?
  • ¿Posee usted vehículos blindados?
  • ¿Cree usted que en su vida profesional o personal existen personas que son potenciales amenazas y pueden causarle daño a usted o a su familia?
  • ¿Cuenta usted con un presupuesto que justifique una inversión recurrente en seguridad?
  • ¿Considera usted los “sacrificios” que implican tener un servicio de escoltas son inferiores a los beneficios que recibirá a cambio?

Si usted respondió positivamente al menos 5 de estas 7 preguntas, puede ser necesario que considere incrementar su seguridad con personal de escolta y tome las recomendaciones siguientes como una guía de sugerencias.

Contrate a los escoltas a través de una empresa especializada y reconocida: busque referencias y contrate estos servicios de protección a través de una organización. Si bien es cierto que puede resultar más costoso en dinero, le va a ahorrar gastos de supervisión, capacitación, ausencias y cambios de personal. Adicionalmente, triangular la relación con el escolta a través de una organización le va a reducir el vínculo emocional que genera este tipo de relaciones. Recuerde que la protección de un escolta puede pasar de ser una gran alianza a una gran amenaza, si no se gerencia adecuadamente, y en este sentido, las empresas con experiencia y trayectoria le van a facilitar las condiciones para que siempre el custodio sea un aliado.

Un solo escolta nunca es suficiente: si algo resulta fácil es acostumbrarse rápidamente a las ventajas que producen los servicios de estar escoltado. Más aun cuando son varios los miembros de la familia que requieren seguridad. Ese escolta que amaneció con los jóvenes luego de una rumba de jueves por la noche, es imposible que pueda rendir a las 8 AM para llevar a los más pequeños al colegio. Una regla empírica pero práctica es tener un escolta de avance por cada dos regulares.

Escolta sin vehículo blindado es sólo la mitad de la protección: para una seguridad completa, un equipo de seguridad debería estar integrado por un vehículo blindado, un conductor entrenado y un escolta armado. Aunque en algunos casos, el escolta puede hacer la doble función de conductor. En ninguna circunstancia es recomendable que el protegido conduzca el vehículo. En mi apreciación personal, tampoco son convenientes los escoltas motorizados, pues son altamente vulnerables a la acción de la delincuencia. Pueden utilizarse, sin embargo, como equipo de avanzada para identificación de potenciales amenazas en los lugares de destino, o como medio rápido de extracción en casos de bloqueo de la unidad blindada. Para determinadas rutas u horas (ir o regresar del aeropuerto en horas de la madrugada) puede emplearse un segundo vehículo blindado con conductor y escolta como unidad de respaldo. Recuerde que el vehículo blindado ofrece ventajas para retardar, repeler y huir de ataques. Un nivel de blindaje convencional no va a representar una garantía absoluta frente a armas largas de alto poder, granadas o fuego generado por combustibles.

Respeto y confianza son las claves para que el servicio funcione: el vínculo adecuado entre escolta y protegido es una de las claves de éxito en estos servicios, siempre y cuando se maneje con máximo respeto y la confianza debida. Un escolta no es un asesor de seguridad, su trabajo es proteger la vida de su custodiado, en ocasiones, hasta por encima de su propia vida. Otras características como la prudencia y la discreción son igualmente importantes en este trabajo. Un escolta que abuse del acceso directo a su protegido para obtener prebendas y favores, no es digno de confianza. Igualmente, una persona que no respete a su escolta y lo someta a tratos desconsiderados, no va a ser respetado. Es un equilibrio frágil en el cual debe intervenir la permanente supervisión de la empresa a la que se le contraten los servicios.

Las reglas para la prestación del servicio deben estar claras desde el primer día: Un escolta debe venir con un manual de instrucciones. Existen múltiples prácticas exitosas para gerenciar excelentes relaciones entre protegidos y escoltas. Lo importante en este aspecto es que las reglas sean explícitas desde el primer día. Si, por ejemplo, el escolta lo acompaña al mercado y usted lo pone a cargar bolsas, ante una emergencia, el hombre tendrá sus manos ocupadas y su tiempo de respuesta se va a afectar. Otra falla común es creer que el escolta debe ser responsable por el mantenimiento del vehículo. Que el carro esté limpio y tenga gasolina puede ser una tarea para el escolta, pero no pretenda que sea él, quien personalmente deba lavarlo, aspirarlo y secarlo. Exija a la empresa con la que contrate al escolta que le envíe un manual con información de buenas prácticas, inclusive antes de comenzar el servicio.

Estar mejor protegido no significa reducir los niveles de alerta: no piense que porque usted está escoltado es invulnerable frente a las amenazas del entorno. Un buen servicio de protección debe motivar a su protegido a mantener, y si es necesario a aumentar su nivel de alerta ante riesgos. El escolta es, en primer término, una figura disuasiva que aporta a la prevención.  El uso de la fuerza y el arma de fuego son los últimos recursos en caso de situaciones extremas, no pretenda que por cualquier discusión callejera el personal de escoltas va a batirse contra el agresor. Un buen escolta conoce sus límites y cuenta con herramientas de mínima violencia para lidiar con los problemas. Tampoco crea que porque usted está escoltado tiene permiso para agredir a otros.

Espero que, con estas breves recomendaciones, usted pueda tener un panorama más claro de lo que representa un servicio de escoltas. Si necesita más detalles estoy a la orden para aclarar otros aspectos vía correo electrónico: albertorays@gmail.com

@seguritips

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

  • Addthis Share:

Sobre el autor

Alberto Ray

@seguritips, Consultor en seguridad, analista de decisiones en escenarios complejos. Especialista en diseño de estrategias para la mitigación de riesgos en organizaciones. Autor de MAPS, Modelo para la gestión de la seguridad

Histórico