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Consejos para estar más seguros en la calle

Durante cuatro semanas he venido publicando un conjunto de recomendaciones y claves de seguridad para protegernos en el hogar y en la familia. Mi post de esta semana es el último de la serie, y trata sobre algunas medidas de seguridad en la vía pública, que van a ayudarnos a reducir el nivel de exposición a riesgos mientras nos movemos en las calles, ya sea en nuestros vehículos, transporte público o a pie. Son cuatro consejos relacionados entre sí y que en conjunto representan una fórmula para vivir un poco más tranquilos.

El delincuente busca celulares y joyas: ya en nuestras calles, prácticamente nadie usa prendas de oro o relojes de marca. Aunque, de vez en cuando salen incautos luciendo alguna joya, que por muy sencilla que parezca, llama de inmediato la atención a delincuentes que se especializan en robar anillos, cadenas o zarcillos. La manera más rápida de ser una víctima perfecta es pasearse con una joya. Simplemente no las use. Guárdelas en un lugar seguro, en algún momento llegará la ocasión de lucirlas sin riesgo.  El teléfono celular, sin embargo, no podemos dejarlo en casa y cada vez dependemos más de él. La primera recomendación para evitar perder su teléfono es no usarlo en la calle. Espere llegar a un sitio cerrado para hacer una llamada o enviar un mensaje. No se distraiga con su celular mientras maneja, manténgalo en un lugar dónde no se vea desde afuera y si necesita hablar, active algún dispositivo discreto de manos libres. En el transporte público mantenga su equipo en silencio, no chatee y no lo tenga en la cartera. Llévelo en un bolsillo o en otro sitio cerca de su cuerpo. La mayoría de los robos violentos en las ciudades del país ocurren cuando el delincuente intenta arrebatar el celular a su víctima. Un teléfono de gama alta tiene un valor superior a cuarenta salarios mínimos. Cuando vaya a comprar un equipo evalúe las zonas por dónde usted se desplaza y tome su decisión en función de lo que está poniendo en riesgo. Ningún celular vale más que una vida.

La ostentación tiene sus riesgos: para un delincuente, lo que usted aparenta, representa lo que usted vale. Teléfonos costosos, ropa vistosa y vehículos llamativos son señales que lo ponen muy por encima del transeúnte o conductor promedio. Esconder el éxito es difícil, resulta natural querer lucir las bondades del dinero, sin embargo, en esta Venezuela se puede terminar pagando un precio demasiado alto. No me refiero aquí a salir a la calle con el aspecto de un indigente. Sólo debemos observar una regla: si no nos parecemos a nuestro entorno vamos a resaltar sobre él y convertirnos en una víctima perfecta. Cuide su forma de vestir, preste atención al uso de ropa o relojes que muestren en grandes letras los logos de marcas famosas. Recientemente, he sabido de dos víctimas fatales producto del robo de relojes reconocidos por ser costosos. Si usted es usuario frecuente del transporte público, entienda que la ciudad es muy heterogénea y lo que parece normal en un sector puede resaltar y llamar la atención en otro. En estos casos, vista de colores neutros, no use carteras demasiado grandes, no hable en lugares públicos de asuntos personales y observe permanentemente lo que le rodea. 

El vehículo simboliza estatus:como ya mencionamos, el delincuente selecciona su víctima de acuerdo a lo que aparenta. Por ello, el vehículo que usted conduce o en el que se moviliza puede convertirlo en un blanco para el hampa. Es bien sabido que secuestradores tienen marcas y modelos de vehículos preferidos porque los identifican con personas de dinero y poder.Si usted posee un vehículo de año reciente considere blindarlo, esto le dará un grado de protección y tranquilidad muy importante. Asimismo, evite transitar por “caminos verdes” en horarios nocturnos. Trate de hacer sus rutas acompañado o si está en sus posibilidades contrate a un conductor.  En estos tiempos, el solo hecho de tener un vehículo ya lo acerca a la franja del peligro.

Cuide lo que lleva en la cartera: cada vez que sacamos nuestra cartera para pagar en un comercio o utilizamos una tarjeta de crédito o débito, estamos, sin quererlo, mostrando lo que somos o aparentamos ser. He visto carteras de hombres y mujeres repletas de tarjetas de crédito de cinco bancos distintos, carnets de clubes sociales y llenas de papelitos de pago en costosos restaurantes. Sin duda, una cartera abultada de tarjetas llama la atención del delincuente que aprovecha los momentos de pago en supermercados, locales de comida y tiendas para calibrar el perfil de sus potenciales víctimas. Su cartera lo puede delatar, por tanto, cuide lo que lleva en ella. Usted no va a utilizar 4 tarjetas de crédito en una salida, ni necesita 3 tarjetas de débito para hacer una compra. Organice su cartera en función de su rutina, no lleve más tarjetas o documentos de los que va a necesitar en un día. Minimice el uso de tarjetas de presentación y no acumule con usted los comprobantes de compra. Recuerde que todas estas piezas sueltas de datos pueden trasmitir al delincuente información confusa sobre quién es usted y cuánto dinero tiene. En el transporte público, mantenga el dinero de pago separado de la cartera, téngalo a mano para que pueda pagar rápidamente. Usted no necesitará sus tarjetas para cancelar el autobús.

La seguridad es primero que todo, una herramienta del sentido común. Vivir más seguros requiere un esfuerzo especial, permanente y consciente. Los seres humanos nos caracterizamos por retar el riesgo cuando nos sentimos confiados, y es, precisamente en los momentos de mayor confianza cuando más expuestos estamos. Hacer de la seguridad una prioridad es la clave para reducir los altos niveles de angustia que hoy genera el tránsito por la vía pública. Si usted tiene otros consejos y recomendaciones de seguridad que compartir, hágalos llegar a mi correo que con gusto los publicaré en este blog.

albertorays@gmail.com

@seguritips

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Sobre el autor

Alberto Ray

@seguritips, Consultor en seguridad, analista de decisiones en escenarios complejos. Especialista en diseño de estrategias para la mitigación de riesgos en organizaciones. Autor de MAPS, Modelo para la gestión de la seguridad

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