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Cohesión comunitaria eje de la seguridad ciudadana

La seguridad tiene como propósito garantizar la vida y el bienestar de los ciudadanos. Se trata de una garantía universal de seguridad económica, ambiental, social, política, alimentaria y personal. En su sentido más amplio, nos estamos refiriendo a la seguridad humana.  

Es evidente que la seguridad es consustancial a la calidad de vida del ciudadano. No se trata de un simple elemento que se le suma a una lista de condiciones deseables para vivir en el Siglo XXI; la seguridad constituye por sí sola un eje alrededor del cual se edifican los contratos que facilitan las relaciones pacíficas entre los individuos y con el entorno. Pero para que la garantía de seguridad funcione con eficacia y se extienda progresivamente a la sociedad, esta debe cultivarse desde la fibra primaria del tejido social, que es el reconocimiento y respeto por el otro.

Una comunidad con fuertes vínculos sociales puede definirse como cohesionada y altamente capaz de manejarse con normas de interés común, de construir y preservar redes y lazos de confianza, capaz de reforzar la acción colectiva y sentar bases de reciprocidad en el trato.

Estas comunidades socialmente cohesionadas se caracterizan por una situación global en la que sus ciudadanos comparten un sentido de pertenencia e inclusión, participan activamente en los asuntos públicos, reconocen y toleran las diferencias, gozan de una equidad relativa en el acceso a los bienes y servicios públicos y en cuanto a la distribución del ingreso y la riqueza. Todo ello, en un ambiente donde las instituciones generan confianza y legitimidad. (OCO - URB-AL III, 2010).

La cohesión comunitaria opera principalmente en tres planos o dimensiones de la vida en sociedad.

Dimensión de los derechos y deberes: involucra el respeto por la ley, las instituciones, las autoridades y por el resto de los ciudadanos. En este plano está el trato igualitario, la tolerancia, el espacio a la diversidad y la resolución pacífica de conflictos.

Dimensión de la identidad y pertenencia: se relaciona con los lazos afectivos que se construyen entre los que comparten un espacio físico y una historia común. En este contexto, surge la colaboración recíproca y se privilegian los intercambios positivos sobre aquellos “suma cero”. En el plano de la pertenecía se trabaja en función de la prevención y la reducción de los factores de riesgo para la comunidad.

Dimensión de la participación: es el plano de la organización voluntaria, el involucramiento en los asuntos públicos y el empoderamiento de personas y grupos para incidir en el diseño de políticas públicas, la asignación de presupuestos y mejora de servicios públicos. En esta dimensión, la disponibilidad, oportunidad y veracidad de la información,  así como, la libertad de expresión son claves para dar cabida a la opinión y puntos de vista de todos los espectros ciudadanos.

Está demostrado que la cohesión comunitaria tiene un efecto positivo en la contención de los delitos, la prevención y control de la violencia. La sociología y la política coinciden en que delincuencia y la violencia existen porque el Estado por acción u omisión, ha dejado “huecos” en el cumplimiento de sus obligaciones  que son llenados o aprovechados por organizaciones para estatales, con fines particulares y que no pueden garantizar de forma alguna los derechos básicos de la población. Lo vemos cuando por producto de la impunidad, surge la venganza y el linchamiento. De igual forma, pandillas y autodefensas toman posesión de territorios y privatizan la vida de los ciudadanos que viven en ellos. De allí que, para hacer de la seguridad una garantía,  debe comenzarse por la recuperación de los territorios dejados a los grupos irregulares. Bajo esta visión, la preservación de las instituciones debe ser el eje de la política de seguridad. Debe centrarse por tanto, en los derechos humanos, la administración de justicia, la gestión corresponsable y participativa y la mejora continua de las condiciones socioespaciales en las que vive y se desenvuelve la población.

La cohesión comunitaria constituye el sustrato sobre el cual se construye la política de seguridad ciudadana, en el entendido que la misma se centra en la libertad para vivir sin amenazas y sin miedo con las necesidades básicas cubiertas.

En su marco estratégico,  la cohesión comunitaria define seis ejes interrelacionados de acción:

  • Contribuir a la prevención de los distintos tipos de violencia en sus diferentes ámbitos.
  • Crear información útil para la prevención y control de la violencia y el crimen.
  • Fomentar la creación, recuperación, utilización y apropiación del espacio público como promotor de cohesión comunitaria.
  • Impulsar la participación activa de la ciudadanía en la prevención de la violencia y el delito.
  • Mapear los derechos y deberes de ciudadanos y autoridades asociados a la prevención y control de la inseguridad
  • Fundir el enfoque de cohesión comunitaria en la planeación, ejecución y evaluación de las políticas, programas, acciones y fondos dedicados a la prevención de la violencia y la delincuencia.


La cohesión comunitaria es un importante aspecto en la construcción de la seguridad ciudadana como garante de la vida y el bienestar de la población, sin embargo  no es el único.  La educación en valores, la reducción de factores de riesgo en la población y el fortalecimiento de las policías y el sistema de administración de justicia son ejes de acción que deben atenderse para construir una seguridad verdaderamente humana.

@seguritips

Basado en documento de la ONG Cohesión Comunitaria e Innovación Social AC. México.

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Sobre el autor

Alberto Ray

@seguritips, Consultor en seguridad, analista de decisiones en escenarios complejos. Especialista en diseño de estrategias para la mitigación de riesgos en organizaciones. Autor de MAPS, Modelo para la gestión de la seguridad

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