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El vuelo trunco de las Águilas

¿Qué les pasó a las Águilas? ¿Cómo es que un equipo con siete clasificaciones consecutivas pudo quedar eliminado tan rápidamente, de manera incontestable?

Zulia fue el equipo más consistente de la LVBP durante tanto tiempo, gracias a una brillante generación de peloteros venezolanos formados en su propia granja o traídos en conspicuos cambios.

Primero fue por Carlos González, Gerardo Parra y Ernesto Mejía, y poco a poco se sumaron Freddy Galvis, Ender Inciarte, José Pirela y un grupo brillante de lanzadores del que hablaremos en breve.

González, Parra, Mejía, Galvis e Inciarte faltaron. Los dos últimos, porque alcanzaron ese estatus que aleja su presencia de este circuito: la titularidad en las Grandes Ligas.

Allí hay una primera razón que explica la debacle.

Esa línea central sin Galvis ni Inciarte, a la que prácticamente nunca se ha sumado Marwin González, a la que faltó por lesión Alí Castillo, tuvo que apelar antes de tiempo al súper prospecto Franklin Barreto y aplicó un plan B (y hasta C) que, obviamente, no podía dar el mismo resultado.

Los rapaces fueron penúltimos en average colectivo, promedio de embasado y OPS. Fueron últimos en slugging y jonrones. En consecuencia, fueron últimos en carreras anotadas.

Se puede sobrevivir a esa sequía con un cuerpo de lanzadores de primera, como el que tuvieron los aguiluchos en la 2014-2015. Sólo que esta vez, la base de la rotación (Alex Torres, Yéiper Castillo y Wilfredo Boscán) no estuvo tan efectiva, la importación no dio ese extra del pasado y el relevo tuvo faltas e inconstancia.

Silvino Bracho y Leonel Campos llegaron tarde. Campos, además, se lesionó.. El bigleaguer Elvis Araujo tuvo efectividad sobre 5.00, cuando debía ser la piedra angular del staff, y no hubo manera de ensamblar ese necesario puente entre los abridores y el cierre.

Todo esto ocurrió con un alto mando diferente. Luis Rodolfo Machado regresó a la gerencia general, Luis Amaro se estrenó como gerente deportivo y la dupla formada por Darryl Kennedy y Chris Tremie llevó las riendas en el clubhouse.

Fue un error lo de Kennedy y Tremie, según dicen los hechos. Resultó muy costoso no poder retener a Eduardo Pérez, hoy manager de los Tigres, pero ¿habría sido diferente con él a bordo? Quizás algunas cosas sí. Pero las ausencias citadas fueron muchas e importantes.

Habrá quien apunte a la gerencia para acusar las falencias de la importación, pero en todo equipo hay refuerzos buenos y otros que son prescindibles, como ocurrió ahora en Maracaibo. La importación tiene que complementar el talento criollo, y el problema en este caso parece ser que las Águilas viven un punto de quiebre.

No se puede contar más con la brillante generación de CarGo, Mejía o Inciarte. Eso significa que los occidentales muy probablemente se enfrentan a una necesaria transición. Tienen que crear la generación de Bryant Flete y Franklin Barreto, donde los Boscán o José Pirela sean el aditivo final que coadyuve al éxito.

Esto es probablemente una mala noticia para la fanaticada y un desafío para la gerencia. Vienen tiempos difíciles, donde la eliminación no será segura, necesariamente, pero sí será un riesgo más claro que en estos últimos siete años.

Le toca al alto mando diseñar una nueva base criolla sobre la que soñar y confiar.


Twitter: @IgnacioSerrano

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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