• Caracas (Venezuela)

Al instante

blog-head

El último enero de Míster Enero

Nunca un pelotero nos ha hablado con mayor sinceridad que esa vez.

Aquella noche en Houston, en el clubhouse del equipo visitante, en el Minute Maid Park, un Ramón Hernández hundido en un mullido sofá hablaba de su futuro inmediato en el beisbol.

Parecía uno de aquellos antiguos caballeros que vestían armaduras, sólo que, en lugar de yelmo o peto, llevaba gruesos vendajes en forma de coderas, hombreras o rodilleras, que contenían hielo o protegían ungüentos sobre las principales articulaciones, especialmente aquellas del codo derecho y ambas rodillas.

El sucrense todavía era un receptor importante en las Grandes Ligas, al momento de la confesión. El plan con él esa temporada era que disputara unos 81 juegos, la mitad del calendario de los Rockies. Venía de ser catcher titular de los Padres, los Orioles y los Atléticos.

“Sigo jugando pelota, porque quiero que me vean mis hijos”, soltó Hernández, sin ambages. “Pero estoy agotado. No aguanto las rodillas. Han sido muchos años”.

Hernández no ha cumplido 40 años de edad. Nació en mayo de 1976. Pero aquel estado de lucidez sobre su físico ha derivado en la decisión de colgar ya los spikes. Este es su último mes de enero en la LVBP. Son sus últimos juegos en el beisbol profesional.

No deja de ser una paradoja. El nativo de Cumaná ha liderado a los bateadores de la semifinal durante casi toda la semana, con un average que ha rondado los .400 puntos.

El toletero derecho tuvo una reflexión similar a aquella en Houston cuando el miércoles fue abordado por el colega y buen amigo Alexander Mendoza. Sí, está bateando, admitió. Pero queda tan cansado después de cada encuentro, que necesita una sesión de masajes para recuperarse, antes de regresar a su casa.

Hernández es el receptor venezolano más completo que haya pasado por las mayores, un privilegio que posiblemente herede Miguel Montero y eventualmente Salvador Pérez.

Fueron 15 campañas, hasta que las rodillas no aguantaron más; trató de recibir a los pitchers de Kansas City en los juegos de exhibición y pasó por el quirófano, el año pasado, tras ser dejado en libertad, al no poder jugar detrás del plato debido a las molestias.

Hernández ha guardado lo mejor de sí para los playoffs de la LVBP. El de ayer iba a ser su encuentro número 200, una cifra apenas igualada por Robert Pérez, Endy Chávez, Luis Sojo, Alex Delgado y Henry Blanco.

Todavía mejor, su average de .321 en postemporadas locales sólo es superado por ese .347 de Miguel Cabrera, contando a quienes han disputado al menos un centenar de partidos, y al momento de escribir estas líneas era cuarto en hits (227), sexto en jonrones (27), tercero en empujadas (132) y quinto en slugging (.484).

Hubo un tiempo en que los Tigres llegaban al draft de semifinal con el objetivo primario de seleccionar al careta, devenido inicialista y siempre peligroso bateador. En tres postemporadas seguidas, de 2005 a 2007, fue el custodio de Cabrera en el lineup aragüeño.

Ahora es baluarte del Magallanes. Fue el Jugador Más Valioso de la pasada final y se alista ahora para un ruidoso adiós, entre batazos a tierra de nadie y las preguntas de los periodistas, que todavía insistimos en preguntarle por qué no se queda un año más.

iserrano@gmail.com

@IgnacioSerrano

www.elemergente.com



  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

  • Addthis Share:

Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

Histórico