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El sueño incumplido de Dionisio Acosta

El Juego de Estrellas de la LVBP fue parte del sueño de Dionisio Acosta, un hombre bueno, honesto, que murió como vivió: en un hogar humilde, querido por los suyos y respetado por todos.

Dionisio fue presidente de la Asociación Única de Peloteros Profesionales de Venezuela, el sindicato que iba a ser la garantía de sustento en la vejez de quienes dieron su juventud para engrandecer nuestro pasatiempo nacional.

Fue la AUPPV una entidad vigorosa, tenida con cuidado por los dueños de equipos y vista con afecto por los jugadores. Ya no es así.

Sus dirigentes, al retiro de Dionisio, se alejaron de quienes son la razón misma de su existencia. Descuidaron las necesidades de los peloteros.

La pensión anual de un ex jugador con 20 temporadas de servicio en la LVBP no alcanza para pagar el mercado de un mes. Un ex bigleaguer soltó una vez con amargura que sólo le servía para poner gasolina.

Esto sería parte del paisaje si durante años Asopeloteros no hubiera organizado el Juego de Estrellas, la principal herramienta diseñada por Dionisio para recaudar fondos con los que atender al gremio.

¿A dónde fue ese dinero? ¿Por qué ocurren casos como el del ex astro que debe operarse por su cuenta, al no contar con el apoyo financiero o el seguro que le debe el organismo ante el que cotizó por años?

El Juego de Estrellas quebró por la pésima gerencia de la asociación, pero también por su incapacidad para sumar nuevos miembros e identificarse con su razón misma de existencia.

Menos de 20 por ciento de los peloteros activos cotizaban a la AUPPV hace cinco años. La cifra hoy es cercana a 5 por ciento. Al menos seis equipos hoy no cuentan con un solo afiliado que aporte una mensualidad al organismo.

¿Por qué este esqueleto, este cuerpo de papel, carente de vida, tiene representatividad ante la LVBP? Quizás porque no es tarea de los equipos fortalecer al sindicato. Es deber de los trabajadores. Lo que nos lleva a otra pregunta crucial.

¿Por qué los jugadores se encojen de hombros y dejan pasar todo esto, bien sea en silencio o quejándose in pectore, sin salir de la inacción?

Asopeloteros es una idea noble que sobrevive en la inercia. Hace falta una unión nueva, fuerte y representativa.

Varios han sido los intentos de tomar la AUPPV a través de sus elecciones internas. Al igual que en las federaciones de fútbol, beisbol o baloncesto, sus dirigentes son imbatibles. Nadie que se reelija ad infinitum puede pedir que se le considere un demócrata. Pero ¿por qué los jugadores lo permiten?

En las últimas dos décadas han respondido alejándose y abandonando el proyecto. No asistieron más al Juego de Estrellas y éste se convirtió en un evento mediocre. Dejaron de cotizar y de participar.

La LVBP revivió el Juego de Estrellas y Asopeloteros ahora exige nuevamente ser su organizador. Está bien. Es su prerrogativa, no recibir la parte que les entregaba la liga, sino querer recibirlo todo.

Pero bien harían los peloteros en dejar de abstenerse, así como ya dejaron de intentar ganar las elecciones internas.

Bien harían en crear una nueva unión, un organismo que empiece de cero y atienda realmente a los protagonistas del espectáculo. Que vele por los que ya se retiraron y haga buena la memoria de Dionisio, aquel hombre bueno, convirtiendo su sueño en realidad.

Twitter: @IgnacioSerrano

www.elemergente.com

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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