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¿Para qué sirve la sabermetría?

Tablas estadísticas de jugadores de beisbol / Archivo

Tablas estadísticas de jugadores de beisbol / Archivo

¿Por qué es útil la sabermetría?

Dejemos a un lado los prejuicios por un momento y vayamos al 20 de abril de 2012. Esa tarde, Marco Scutaro volvió a tener una jornada negra y vio caer su average a .204 puntos.

El yaracuyano era una de esas piezas con las cuales Colorado contaba para meterse en los playoffs, pero ni el equipo ni el camarero habían empezado bien.

A sus 37 años de edad, cualquier slump prolongado podría indicar el inicio de la decadencia para el infielder. Pero en los rincones de su base estadística había pistas sugerentes.

Por ejemplo, que tardó 52 apariciones en el plato para poncharse por primera vez. O que nadie en las grandes ligas había fallado menos swings que él, que había abanicado la brisa únicamente en 9,8 por ciento de las veces en que había intentado conectar un envío.

Y, entre muchos numeritos reveladores, uno que, al combinarse con aquellas cifras y con otras más, prometía un pronto renacer para el intermedista: el BABIP.

Scutaro no debe tener idea de qué es el BABIP y posiblemente no preste mucha atención a la sabermetría. De hecho, hemos escuchado a analistas inteligentes, personas a quienes respetamos y de quienes aprendemos, burlarse del BABIP y de quienes le otorgamos importancia.

Es la reacción que normalmente se tiene frente a aquello que no se entiende. A todos nos ha pasado. Pero hay un modo sencillo de comprender qué mide esta fórmula y para qué sirve.

¿Han escuchado decir a un manager o pelotero aquello de que un jugador le está dando bien a la pelota, pero sus batazos están saliendo de frente, que tiene mala suerte? Hay un modo de determinar si eso es cierto: con el BABIP.

El BABIP es el average de bateo de las pelotas puestas en juego, por sus siglas en inglés. Consiste en determinar el average de un toletero, excluyendo aquellos turnos en los que se ponchó o dio cuadrangular, es decir, el average de bateo de todos los turnos en los que puso la pelota dentro de las dos rayas y la pared del outfield.

Un estudio determinó que los bateadores que se alejan hacia abajo del BABIP promedio de su liga es porque están atravesando por rachas de mala suerte, si el BABIP de su carrera es consistentemente alto.

Lo normal es tener unos 20 puntos por arriba o por debajo de la media. Un bateador con mucha fuerza debe estar normalmente por arriba, porque da muchas líneas contundentes, batazos a la pared o los callejones. Uno sin poder estará regularmente por abajo, porque dará muchos rodados, elevaditos y líneas sin fuerza.

Scutaro reunía todas las condiciones para estar cerca del promedio de la Liga Nacional, por sus características y trayectoria. En cambio, aquel 20 de abril tenía un BABIP de 80 puntos por debajo de la media.

Cruzando el dato con su ritmo de ponches, de swings fallados, el número de roletazos, elevados y líneas contundentes que había ligado (todo lo cual puede hallarse en varios reservorios estadísticos, principalmente FanGraphs.com) podía predecirse un regreso del nativo de San Felipe y, muy posiblemente, un gran cierre de temporada.

Con todo eso escribimos una columna que publicamos el 22 de abril con este final: “Esperen un rebote. Pronto el verdadero Scutaro estará de vuelta”.

Scutaro terminó la campaña con .306, brilló en los playoffs y hasta fue el Jugador Más Valioso de la Serie de Campeonato en la Nacional. En su peor momento de la zafra, un enfoque sabermétrico permitió sugerir que todo eso era posible.

La sabermetría no es un juego de fórmulas incomprensibles ni una especie de alquimia. Si se entiende y se usa bien, es una extraordinaria herramienta para quienes debemos analizar el juego.

Para eso sirve la sabermetría.

 

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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