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Las sanciones por dopaje en la LVBP

La Liga Venezolana de Beisbol Profesional publicó en su página web el reglamento antidopaje de nuestra pelota. Es una iniciativa importante. Así como era necesario diseñar una política contra el uso de sustancias ilícitas, también era fundamental que fuera público su reglamento.

Había cierta resistencia a hacer esto último. Existía el temor, para nada infundado, de que surgieran “críticas destructivas” al conocerse la normativa. Al final, privó la idea de que es posible separar la paja del trigo, como decían nuestros bisabuelos. El riesgo de recibir comentarios destemplados está acompañado de la posibilidad de mejorar la herramienta, en caso de existir propuestas “constructivas”.

Aquí van algunas. Quizás sean menudencia, tal vez no. Pero es el modo que tiene este columnista de apoyar la doble iniciativa de la LVBP, al tratar de combatir el doping y hacerlo con la transparencia necesaria. Bien por nuestro circuito.

El artículo 28 especifica las suspensiones para los casos positivos por sustancias para mejorar el rendimiento, es decir, esteroides anabolizantes y similares. Por la primera violación, se aplicará una pena de 25 juegos. Por la segunda, 50 juegos. Por la tercera, tres temporadas. Es igual para los casos de quienes no se sometan a las pruebas exigidas.

Vale la pena considerar un aumento en esos castigos a partir de la temporada 2015-2016. Recordemos que una sustancia dopante deja efectos perdurables en el cuerpo, más allá de 25 días.

Los atletas que se dopan, dedican un tiempo al consumo de los químicos y luego paran, generalmente poco antes de la competencia y de empezar los controles.

Pongamos el ejemplo de un anabolizante. Se usa para permitir al cuerpo la creación de músculo, artificialmente. No es una medicina mágica: requiere de mucho ejercicio físico, de un intenso plan de pesas, para que ese músculo se cree.

Una vez creado el músculo, el infractor puede disfrutar de ese beneficio sin necesidad de continuar consumiendo anabolizantes. Es algo que probablemente hará de nuevo, más adelante, pero dispone de varias semanas, puede que más todavía, para sacar provecho de la fuerza ganada con trampa.

La nuestra es una campaña corta. Un pelotero suspendido por 25 juegos, puede regresar en la misma temporada y continuar explotando el beneficio obtenido con el dopaje que le llevó a ser suspendido. Lo conducente sería que el sancionado reciba una amonestación tal, que a su regreso esté limpio de los efectos que causa la droga que consumió, cuando violó las reglas.

Llama la atención que la suspensión por segunda violación en el caso de drogas recreacionales sea mayor (60 juegos) que aquella por uso de sustancias para mejorar el rendimiento (50). Esto debe tener alguna motivación. Pero más allá de que se evalúe algún ajuste, sería positivo reforzar la capacidad de recuperación que pueda tener el violador de la norma por segunda o tercera vez. La rehabilitación es lo más importante para este tipo de consumidores.

Otros aspectos merecen comentario. Ya habrá espacio en otras columnas. Pero es necesario ante todo apoyar y reforzar la iniciativa que ha tenido la liga con este proyecto, tan necesario para defender la imagen de nuestro pasatiempo nacional y la salud de sus protagonistas. Bien por la LVBP.

Twitter: @IgnacioSerrano

www.elemergente.com

 

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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