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Otro repaso a las nuevas reglas de la LVBP

Estadio universitario / AVS Photo Report

Estadio universitario / AVS Photo Report

¿Qué cambio quedó pendiente en el beisbol venezolano? De todas las novedades que traen las condiciones del campeonato 2013-2014, ¿qué queda por precisar o mejorar?

Tras revisar capítulo por capítulo el nuevo reglamento y repasar semana a semana el calendario de la temporada venidera, quedan certidumbres y algunas dudas.

En la Convención Anual de 2014 se abordará nuevamente el calendario y el formato de competencia, ya se sabe. Lo desea la actual directiva y no pocos equipos quieren probar nuevos playoffs. Bien.

Lo que en definitiva decidan en su potestad y derecho, aunque no está de más un apunte sobre esto último.

No sobraría, sin ánimo de pisar un terreno que corresponde decidir a los clubes, que la LVBP hiciera un estudio de opinión entre la fanaticada, para determinar qué cambios anhela el colectivo que sostiene el espectáculo, que compra boletos, artículos de consumo y sigue las transmisiones radiales y televisivas.

¿Le gustaría a ellos, no sólo a los propietarios de las divisas, contar con unos playoffs en tres etapas, o con una semifinal directa, o con un todos contra todos más corto? ¿O preferirán por mayoría el actual formato?

No es un punto que deba verse superficialmente. Son ellos el sostén de todo.

Está muy bien que las condiciones de campeonato estipulen una multa para el equipo que no use el uniforme correcto y la pérdida del encuentro por forfeit en el caso de reincidencia. ¿Se aplicará?

Dependerá de los umpires, en primera instancia, y de la propia directiva liguera.

Las reglas del beisbol son muy claras, al exigir colores contrastantes en las divisas que se enfrentan. Esto responde a una lógica general, que se acentúa cuando, además, hay transmisión por TV.

Muchos de los problemas de la LVBP se deben a la paradoja retratada con esta metáfora por los propios dueños y ejecutivos: hay dos campeonatos, el que va de febrero a septiembre, en el que los ocho equipos se aman, y otro que va de octubre a enero, en el que no.

¿Habrá forfeit cuando, en plena batalla por la clasificación, una novena insista en violentar esta cláusula?

Aquella metáfora explica otras cosas. Por ejemplo, que en enero haya tantas quejas por el calendario, pero que en mayo sea imposible corregir el problema.

Vean el caso, si no: al calor de lo sucedido en la última final, se anunció que la próxima contaría con sus dos días de descanso, que tal vez se cambiaría el formato y que la eliminatoria empezaría antes.

En efecto, la eliminatoria iniciará el 10 de octubre, pero como habrá días libres el 23, 26 y 30 de diciembre, todo queda igual, los problemas de enero se mantendrán y hasta es posible que la final de nuevo se dispute con sólo una fecha de descanso, en caso de que sea necesario desempatar la semifinal.

Hay detalles interesantes, como permitir que los peloteros cambiados de un equipo a otro puedan entrar simultáneamente al roster semanal de su nuevo club.

También hay aspectos de trascendencia. Las nuevas condiciones abundan en el tema de respetar a los peloteros adversarios, al público y al espectáculo. Hay más énfasis que antes, lo que está muy bien.

No se especifica castigo o posible sanción para los transgresores, para los conjuntos de música o animadores que sigan haciendo ruido cuando el pitcher entre a la caja o que hagan alusiones directas y hasta retadoras a los rivales.

¿Es malo esto? No, si la directiva liguera se mantiene sobre cada caso y evita que se repitan. El beisbol profesional es un patrimonio de la venezolanidad. Preservar que se mantenga como una fiesta de toda la familia es fundamental.

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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