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¿Qué pierde Venezuela con cada academia que se va?

Los Marineros rompieron el silencio de cuatro días y ayer, finalmente, dieron a conocer un parte oficial, reconociendo que cierran su base de operaciones en el centro del país. 

El boletín explica en términos muy formales las razones de la mudanza a República Dominicana.

No hay alusiones a las dificultades que han sufrido las veintitantas academias de las mayores en la tierra de Luis Aparicio, escollos que en apenas tres lustros han hecho que queden únicamente cuatro organizaciones de la gran carpa en Venezuela.

De esos inconvenientes nos hablaban la semana pasada los integrantes de varios campamentos con quienes intercambiamos preguntas y respuestas, a propósito de esta triste novedad. La inseguridad hizo emigrar a la mayoría. Los que se van ahora, lo hacen porque no tienen modo siquiera de garantizar la arepa del desayuno o el pollo del almuerzo y la cena, debido a la situación de escasez.

Kim Ng, vicepresidente senior de Operaciones de Beisbol de la MLB, giró una circular a los 30 clubes un par de días antes, con una advertencia: los conjuntos de las Grandes Ligas deben cuidarse de expresar comentarios que puedan ser vistos con sesgo político, sea cual fuere su signo.

El comunicado de Seattle, en ese sentido, sigue la recomendación de la mujer que sucedió en su cargo al legendario Joe Torre.

Las razones “de forma” que dan los occidentales son predecibles: la inauguración del descomunal y moderno complejo en Bocachica, en Quisqueya, donde funcionarán las dos novenas de los Marineros en la Dominican Summer League.

Ratificó el parte lo ya dicho el jueves. Los integrantes del staff y la totalidad de los peloteros venezolanos, centroamericanos y antillanos que estaban aquí, se irán a Dominicana. En el papel, es poco lo que se pierde.

Ng respaldó la iniciativa de las escuadras que deseen marcharse o permanecer en la Venezuelan Summer League, que queda a la espera de que no se vaya otra divisa. Si la cuenta baja de cuatro a tres, desaparecerá el torneo veraniego, primer escalón de desarrollo para los criollos en la ruta a las mayores.

¿Pierde poco nuestro país? ¿Es verdad lo que sugiere el papel?

No, no pierde poco. En el balance entre el debe y el haber, se trata de una pérdida inconmensurable.

Cada organización promedia cerca de 10 empleados entre coaches, scouts, personal de terreno y clubhouse. A eso hay que sumar un mínimo de 35 peloteros, la cifra que debe contener el roster de cualquier novena en la VSL, aunque ese monto, en casos como los de Seattle o Detroit, es un poco mayor.

Esos 50 empleos directos deben multiplicarse por cinco, hoy, y por más de 20, hace 15 años. Significa que de unos 1.050 puestos de trabajo a comienzos de este siglo bajaremos a 200 el 1° de mayo, cuando formalmente se habrán marchado los occidentales.

Por supuesto que la Summer League emplea más personas, entre umpires, anotadores oficiales y empleados administrativos. A menor cantidad de cuadros, menos empleos. Con 10 encuentros al día, hacía falta al menos 20 árbitros. Con dos duelos diarios, como quedará ahora, serán necesarios apenas cuatro.

Esto no incluye la larga cadena de relaciones con proveedores y productores, que se benefician como empleados indirectos por el sistema.

Pero la mayor pérdida es intangible. Menos venezolanos firmarán. Habrá menos oportunidades y menos dinero a repartir. Los que firmen, deberán ir al extranjero directamente, sin hacer la transición que probó ser tan necesaria en las academias. Y se sembrarán menos valores. Porque el deporte, ya se sabe, es un eficaz modo de hacer ciudadanía.

Todo eso se pierde con cada academia que se va.

Twitter: @IgnacioSerrano

www.elemergente.com

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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