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El peor formato del mundo

El campeón de Venezuela ganó cuatro juegos en la Serie del Caribe y fue eliminado al encajar su única derrota. El representante de Cuba celebró el título, a pesar de perder tres de cuatro en la fase preliminar y cerrar con marca de 3-3.

El formato no sirve. Es injusto. Es una paparruchada, inventada por alguien con poco conocimiento del beisbol.

Cosas más fuertes que esas han soltado los aficionados a través de las redes sociales, luego de ver cómo los Caribes quedaban fuera del torneo regional, a pesar de ser el mejor equipo de la cita.

Es fácil de entender la molestia de quienes querían ver a la tribu celebrar en el estadio Hiram Bithorn o quienes simplemente creen que el ganador debe ser quien más triunfos reúna.

El problema es que el beisbol es un deporte maravilloso y entretenido, pero no el más justo.

Dejó de serlo con la creación de las divisiones en las Grandes Ligas y con la celebración de playoffs en los circuitos invernales.

La MLB ha evolucionado de tal modo, que hoy es posible ver a un equipo que termina en el tercer puesto de su división, ¡en el tercer lugar!, acudir a la Serie Mundial y ganarla.

Ya era injusto que un wild card avanzara sin haber tenido el mejor récord en su llave, como empezó a ocurrir desde 1997. Mucho más injusto es que ahora haya dos comodines, lo que aumenta la posibilidad de que se imponga alguien con una temporada regular mediocre.

Esto no es discurso. En 2006, los Cardenales de San Luis derrotaron a los Rangers de Texas en la Serie Mundial y son recordados como la mejor novena de ese año. ¿Lo fueron? En absoluto, no.

La tropa de Tony LaRussa apenas ganó 83 encuentros en la fase eliminatoria esa vez, es decir, 2 juegos sobre .500 en una temporada de 162 cotejos. Un equipo del montón, que clasificó con algo de suerte y se encendió cuando más contaba. Suena exactamente igual que los Vegueros de Cuba.

Los propios Gigantes de San Francisco entraron con susto a la postemporada de 2014 y terminaron con los brazos en alto. Pero ni ellos, que ganaron 88 en la ronda regular, ni sus rivales en la Serie Mundial, los Reales de Kansas City, fueron los mejores clubes de la justa.

El beisbol decidió sacrificar la justicia en el altar de la emoción y, obviamente, de los mayores ingresos económicos. Gracias a los dos comodines, la mitad de las ciudades que acogen equipos en la gran carpa tienen esperanza y estadios llenos en septiembre. En los años 80 o 70 eran apenas cuatro o seis. Y quizás fueren dos o tres desde los 60 hacia atrás.

Por supuesto que es frustrante la caída de Anzoátegui. Era un muy buen equipo. Verlos jugar fue un disfrute, desde octubre. Apenas dos malos innings marcaron su eliminación. Pero lo cierto es que quedaron fuera porque no ganaron cuando correspondía. El manager Omar López lo ha reconocido con la gallardía de un hombre de beisbol.

No ocurre a menudo, además, que el mejor equipo domine de octubre a enero. Buena parte de los títulos de los Tigres de Aragua comenzaron con marcas dudosas y un quinto lugar en la eliminatoria, pero su dinastía es indiscutible. Simplemente ganaron en enero, cuando más contaba.

El beisbol es así. Maravilloso, emocionante e injusto. Por eso aplaudimos a San Luis, a Aragua y hoy a los Vegueros.

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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