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Nuestra pelota y los managers “sabermétricos”

Se fue Pedro Grifol, se marchó Tony De Francesco y nos quedamos sin ver a un manager sabermétrico en acción.

 

Unos pocos pilotos han dirigido en la LVBP con confesa vocación por los números.

 

Omar Malavé desarrolló esa inclinación en los últimos años, ya como coach de banca. Siendo la mano derecha de Luis Sojo en aquel año en que los Cardenales llegaron a la final contra los Tigres, el ex piloto del Lara, Caracas y Anzoátegui revisaba fajos de papeles, buscando ventajas sobre el bateador o el lanzador rivales.

 

Grifol fue contratado hace tres años y de inmediato se habló de su inclinación por la sabermetría. El cubanoamericano era por entonces un miembro de la oficina de los Marineros, donde un gerente general ganado al nuevo análisis, Jack Zduriencik, había tomado las riendas.

 

El hoy depuesto piloto de los larenses nunca se asumió como tal. Por el contrario, habló de sí mismo como de un estratega tradicionalista, aunque pedía a su departamento de prensa la mayor cantidad posible de estadísticas, para aprovechar la ventaja de tener la información.

 

O es casi imposible hallar timoneles sabermétricos en la LVBP o existe un prurito en asumirlo.

 

Ambas cosas tienen sentido. Los dirigentes son en su mayoría ex peloteros, y los jugadores suelen prestar poca atención a los numeritos, más allá de las victorias, el average, los ponches, las impulsadas o los jonrones. Por otro lado, todavía hay quien considera nerds a los que se sumergen en estadísticas y fórmulas en busca de un filón.

 

Eso explica que Joe Maddon haya tardado tanto en salir del clóset, ese reducto desde donde decía ser un tradicionalista a carta cabal.

 

Sea porque la gerencia de los Rays domina y aplica la sabermetría en el diseño del equipo, sea porque la mitad de las organizaciones la usan en la gran carpa o porque cada vez hay más peloteros y técnicos que admiten las ventajas de agregar esta herramienta a lo previamente aprendido, Maddon hoy confiesa ser un entusiasta del nuevo análisis y lo emplea en el día a día.

 

De Francesco ha sido el único timonel en la LVBP que sin empachos se ha asumido dentro de la escuela seguida por Clint Hurdle en el terreno o por Theo Epstein en las oficinas del beisbol mayor. Curiosamente, dirigió como si más bien quisiera contradecir las premisas que supuestamente defendía.

 

Existe la tendencia entre los no iniciados en este campo a creer que la sabermetría es simplemente el diseño de fórmulas nuevas. En realidad, el nuevo análisis nace de aplicar la lógica, incluye también estadísticas novedosas y la búsqueda de tendencias.

 

Algunas de esas cosas se pueden aplicar en la oficina. San Luis, por ejemplo, se lleva por preceptos sabermétricos al evaluar posibles contratos de largo plazo. Es por eso que no quisieron igualar la oferta de los Ángeles de Los Ángeles y no impidieron que Albert Pujols se mudara a Anaheim.

 

Otros aspectos pueden llevarse a la práctica en el diamante. Hurdle y Maddon paran a sus defensores según el informe que les envían a diario desde el departamento de estadísticas de los Piratas y los Rays.

 

Otras cosas sirven básicamente a los periodistas, analistas y jugadores de Fantasy. Algunas más aplican para dos o más sectores. Otras sirven a todos.

 

El uso de estadísticas para tomar decisiones en el campo nació en paralelo con la batalla de los Dodgers de Brooklyn contra la barrera racial. Branch Rickey contrató a Jackie Robinson poco más o menos en el tiempo en que abría el primer departamento de análisis estadístico del que se tenga memoria en las grandes ligas.

 

De Francesco no pareció comulgar con nada de eso. Desde las primeras semanas tocó la pelota con su cuarto bate, Andy Wilkins, a pesar de ser uno de los hombres de poder en su lineup, en ese momento.

 

Tocar no es un contrasentido sabermétrico, como creen quienes no conocen mucho de la corriente creada a comienzos de los años 70 del siglo pasado. El asunto es saber con quién tocar.

 

No tocas con un cuarto bate, porque se supone que tiene la fuerza para traer desde primera al corredor, con un extrabase. No tocas con alguien que se embase la mitad de las veces que va al home, porque ya está probado estadísticamente que llevas las de perder.

 

Sí tocas, en cambio, con un bateador débil, con uno que tenga pocas posibilidades de ponerse en circulación, especialmente si atrás viene alguien mejor con el madero.

 

Los Atléticos, la divisa sabermétrica por antonomasia, tocaron la bola 21 veces en 2013, más que los Medias Blancas, por ejemplo, y sólo tres menos que los campeones mundiales Medias Rojas, otra divisa que usa el nuevo análisis en su día a día.

 

De Francesco, en cambio, hizo que el cuarto mejor bateador de la liga en promedio de embasado, Carlos Sánchez, terminara como el líder en toques de sacrificio. Vaya desperdicio.

 

El ex manager de La Guaira llegó a Venezuela con fama de gustar de la sabermetría. Nos dejó esperando, todavía sin ver al primer piloto sabermétrico en la LVBP.

@IgnacioSerrano

www.elemergente.com

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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