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Las paradojas estadísticas de Miguel Cabrera

Miguel Cabrera ha disputado el liderato de bateo de la Liga Americana desde el mes pasado. Busca también su cuarto título consecutivo con el madero y su tercer premio al hilo como Jugador Más Valioso.
 
Ha estado en pugna por el puesto de comando entre los empujadores del joven circuito y el miércoles dio caza a Edwin Encarnación, aunque vio pasarle por un lado a Nelson Cruz.
 
Esta semana volvió a aparecer en la portada de ESPN.com, en un reportaje donde el sumario decía, palabras más o menos: “Al hablar de bateadores puros, hay que comenzar y terminar por Cabrera”.
 
El aragüeño sigue siendo una fuerza ofensiva y sigue mostrando números lustrosos, con una línea ofensiva de .317/.370/.549/.920, que no está en el mismo nivel de sus cosechas precedentes, pero que sigue siendo notable.
 
Una última prueba sobre ese aserto, antes de comenzar con la paradoja que muestra la hoja de servicio de Cabrera en 2014: su OPS ajustado, es decir, su OPS comparado con la media de la liga en los estadios donde él ha jugado, es de 147 puntos, o lo que es lo mismo, es 47 por ciento mejor que el promedio de sus colegas.
 
Ese es el paleador que, sin embargo, causa sorpresa cuando le vemos de cerca.
 
Por ejemplo: en juegos de día, Cabrera batea para .288, con 3 jonrones y .803 de OPS; en choques nocturnos, tiene .335, con 10 vuelacercas y .994 de OPS.
 
Por ejemplo: contra pitchers derechos, los de su propia mano, ha ligado para .344, con 11 bambinazos, 53 impulsadas y .972 de OPS; contra zurdos, a los que debería aporrear, tiene .232, con 2 tablazos para la calle, 10 remolques y .760.
 
Por ejemplo: en cuenta de tres bolas sin strikes, muestra un average de .194 con slugging de .389 solamente.
 
Por ejemplo: sus 13 cuadrangulares le dan una proyección de 28, lo que marcaría apenas la segunda vez en 11 intentos que no llega a la treintena.
 
¿Señales para la preocupación? ¿Mera casualidad, motivada por lo pequeño de la muestra?
 
Quizás sea lo segundo. Cabrera, después de todo, tiene números en general sólidos, como mostramos al comienzo, y sigue siendo un verdugo de los pitchers contrarios en situaciones de apremio.
 
Por ejemplo: batea para .397/.437/.630 cuando tiene corredores en circulación.
 
Por ejemplo: tiene .391/.500/.696 cuando encuentra hombres en posición de anotar, con dos outs.
 
Por ejemplo: muestra una línea de .400/.471/.533 cuando el partido está en el séptimo inning o después, con diferencia de tres carreras o menos.
 
Es una temporada rara para Cabrera. Buena, sí, pero con numeritos que son paradojas.
 
Ya veremos qué nos dice con el madero en la segunda mitad del campeonato el mejor bateador puro del beisbol.
 
Twitter: @IgnacioSerrano
www.elemergente.com

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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