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Cómo se negocian los cambios en la LVBP

¿Cómo comienza un cambio de peloteros entre dos equipos de la LVBP?

Hay varios modos. No siempre es la misma ruta.

A veces se trata de una necesidad urgente, que debe resolverse de inmediato. A mediados de la temporada 2012-2013, por ejemplo, los Tigres necesitaban un receptor ante las lesiones imprevistas y ausencias prolongadas de varios caretas. Así, Manuel Rodríguez, entonces asistente a la gerencia general, llamó a todos los equipos y preguntó si tenían algún catcher del cual prescindir, a un precio razonable.

De aquella diligencia nació el pacto entre Aragua y La Guaira, mediante el cual Rossmell Pérez pasó a los felinos. Los Tiburones tenían abundancia de mascotas. Necesitaban pitcheo. Los bengalíes ya no usaban a los veteranos Frank Mata y Jesús Delgado. La negociación quedó servida.

A veces todo empieza por una decepción. En la campaña 2011-2012, las cosas marchaban bien con Ronald Belisario en Margarita. Meses después, aparecieron diferencias quizás irreconciliables entre la personalidad del lanzador y las aspiraciones del equipo.

Los Bravos estuvieron dos años a la búsqueda de un compañero de negociación. Nadie apareció. Belisario es un pelotero caro, por su estatus, pero no de balde salió sucesivamente de los Leones, las Águilas y los escualos.

Los otros elencos se abstuvieron u ofrecieron algo que no llenaba la expectativa de los insulares. Por fin, el nuevo alto mando de los Tigres decidió probar suerte, pensando en reforzar su staff de lanzadores. Y como Omar Poveda nunca pudo brillar como esperaban en Maracay, el cambio se dio.

Hay divisas que esperan la llegada de la convención anual, para preguntar a sus pares qué peloteros están disponibles.

Días atrás, sigamos con los ejemplos, uno de los directivos del Magallanes con mayor responsabilidad en el manejo deportivo, Roberto Ferrari, apuntó que los turcos habían completado ya sus asignaturas pendientes con la llegada de Ronny Cedeño y Luis Domoromo, a quienes anhelaban desde hacía algún tiempo. Pero agregó que igual irán con oídos abiertos a la convención, dispuestos a escuchar ofertas y tomar aquello que puedan considerar beneficioso para la divisa.

Hay muchos modos de iniciar un cambio en la LVBP, como se ve. Pero cuentan gerentes y ejecutivos que una abrumadora mayoría de las veces la consulta no pasa de la primera llamada telefónica. Y que de las pocas respuestas afirmativas para empezar el intercambio ideas, la mayoría de las veces la negociación no llega siquiera a la etapa dos: ese regateo que es el ir y venir de las propuestas.

Abundan, incluso, los imprevistos. Una escuadra oriental y una central pactaron hace meses el mutuo traspaso de dos grandeligas de la misma posición y similar estatus, uno por uno. Una lesión echó por tierra el convenio, ya que era impracticable un cambio en el que una de las novenas no iba a poder disfrutar de inmediato de la pieza adquirida, siendo que el otro bigleaguer sí iba a jugar en la 2013-2014.

¿Y por qué estuvo a punto de ocurrir esa transacción? He aquí otra forma mediante la cual se gestan acuerdos en esta pelota: aquellos dos astros poseen intereses familiares en la región donde tienen sede los conjuntos que iban a adquirirlos. El regionalismo y el vínculo con la afición también juegan.

¿Por cuál vía llegaron los Leones y los Tigres a conversar sobre Yangervis Solarte y Alex Romero?

La prensa, primero, y la afición, después, debatió, aseguró, difundió y desmintió la posibilidad de un trato entre Aragua y Caracas. En efecto, hubo una conversación preliminar, aunque una distinta a esas que hemos citado más arriba y que también es rutina en el beisbol local.

Los melenudos llamaron a los bengalíes para preguntar sobre la disponibilidad de Solarte y Romero, a quienes tuvieron como refuerzos en los pasados playoffs.. La respuesta fue terminante: son jugadores tan importantes para los rayados, que el paquete a entregar por ellos sería casi impagable.

El periodista Víctor Gómez asomó el posible importe por cualquiera de los dos tigreros: los pitchers Miller Díaz, Wilmer Font y el outfielder Jesús Galindo, todos prospectos de primera. Tres por Solarte o Romero, no por los dos.

Hablamos con varios ejecutivos sobre la presunta noticia. Resultó ser más presunta que noticia.

Los capitalinos preguntaron, como en el pasado han preguntado por Grégor Blanco y otros muchos ejemplos citables. Los aragüeños contestaron. Los caraquistas lo consideraron un precio exagerado. Los de la Ciudad Jardín creen que, por ser intocables, es necesario sobrepagar por ellos. Fin de la trama.

Uno de los ejecutivos aceptó en decir: “Más bulla que cabuya. Al terminar la temporada se pregunta y ya. Negociar es otra cosa”.

No hubo trámites. Al final, la posible transacción quedó como la enorme mayoría de contactos que ocurren en la LVBP: en nada.

@IgnacioSerrano

www.elemergente.com

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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