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El mejor cerrador de Venezuela quizás no sea el Kid

Francisco Rodríguez es el mejor cerrador venezolano de todos los tiempos. Eso no se discute.

Es, también, uno de los más sobresalientes cerrojos en las mayores, sin importar nacionalidades, y el mejor criollo de 2015, con sus 38 salvados en 40 intentos y sus promedios de asombro. ¿Verdad?

Bueno, no necesariamente.

Es una perogrullada que Rodríguez es el más importante relevista criollo en la historia de las mayores. Todo lo subraya: su avance al séptimo lugar en el ranking vitalicio en rescates, su cercanía a los 400 salvamentos, sus ponches por inning y el contraste que nos permite hacer con las grandes leyendas, debido a que todo lo ha logrado a más temprana edad.

Eso hará que reciba votos en el premio Luis Aparicio, cuya elección cierra el fin de semana y cuyo resultado conoceremos a finales de mes.

Pero puede que el mejor cerrador venezolano en 2015 no haya sido el Kid.

Héctor Rondón recibirá menos consideración en el Luis Aparicio. Hay demasiados buenos candidatos, y otro bombero de gran nombradía está allí para llevarse los pocos votos que puedan estar destinados al bullpen venezolano en la MLB.

La cosecha de Rondón, sin embargo, es superlativa. Incluso es superior en varios aspectos, si obviamos el hecho de que terminó con 30 salvados, 8 menos que su compatriota.

El apagafuegos de los Cachorros tuvo mejor efectividad (1.67 contra 2.21) y mejor fue su efectividad ajustada a la media de la liga (aunque en ambos casos hablamos de cifras excepcionales: Rodríguez fue 82 por ciento superior al promedio de las mayores y su paisano un increíble 133 por ciento superior).

El caraqueño gana al comparar las ratas de ambos por cada nueve innings, tanto en ponches (9,8 vs 8,9), como boletos (1,7 vs 1,9). Por lo tanto, también gana en la relación de abanicados por cada transferencia (5,64 vs 4,60).

El de Guatire se impuso en jonrones (0,5 vs 0,8 por cada nueve entradas) y en dominio puro, medido mediante la relación de guillotinados, pasaportes y cuadrangulares, conocido como FIP (2.68 vs 2.91). Y también le aventaja en el WAR (2.1 vs 1.8), aunque el capitalino se llevó el WHIP (0.86 vs 1.00)..

Sí, hay muchas siglas y cifras allí. Pero aunque pueden resultar algo abrumadoras, arrojan varias felices conclusiones, vistas en contexto y con reposo.

La primera es que los dos tuvieron una zafra brillante. Rescates aparte, vivieron un año de muchos strikes, pocas bolas y menos jonrones.

Qué bueno que finalmente Joe Maddon, el manager de Chicago, cayó rendido ante esa evidencia, pues su preferencia por un bullpen en comité casi le cuesta los 30 salvamentos al mirandino.

La segunda es que Rondón llega a los playoffs como un muy eficaz cerrojo, listo para la hora en que más cuentan la sangre fría y los pitcheos difíciles.

La tercera es que Rodríguez tiene competencia fraterna. Que después de varios intentos (Rafael Betancourt, Edward Mujica) aparece alguien con la juventud, las herramientas, la salud y el camino libre para tratar de disputarle al Kid parte de su fama y el sitial de honor que con tanto merecimiento se ha ganado en la legión venezolana.

Ese fue en 2015 Héctor Rondón.

 

Twitter: @IgnacioSerrano

www.elemergente.com

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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