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El limbo al que cayó Wilfredo Boscán

Aquí vamos de nuevo.

Wilfredo Boscán fue subido a las Grandes Ligas por los Piratas, la semana pasada. Estuvo durante cuatro días en el roster activo, no fue usado por el manager Clint Hurdle y fue devuelto a las menores, para abrirle paso al jardinero José Tábata.

Boscán ahora está en triple A. No ganó su página en la Enciclopedia del Beisbol y su sitio en Baseball Reference sólo da fe sobre su paso por las ligas menores.

El lanzador derecho, sin embargo, cobró salario de gran carpa y acumuló antigüedad para su pensión de retiro. De hecho, si hubiera seguido con los bucaneros hasta julio, aunque no jugara, ya no sería elegible para el premio al Novato del Año en 2016.

Así que Boscán, para la Asociación de Peloteros y la oficina del comisionado de MLB, ya es un bigleaguer. Pero el serpentinero se encuentra en una especie de limbo, porque hay quienes consideran que no es grandeliga mientras no juegue. Cuestión de gustos o prejuicios, quién sabe.

Puede que el tiempo haga incrementar el tamaño de esta lista, de la que, por cierto, se puede salir.

¿Quién fue el primero? Alguien nos dijo que Pedro José Chávez, célebre infielder de hace un cuarto de siglo, fue subido y vuelto a bajar, sin que nunca más recibiera el chance.

No hay un archivo a dónde acudir, para probarlo. Únicamente se puede rastrear caso por caso, hasta dar con quien quizás fuera el primero.

Le pasó a César Izturis en 2001. Fue subido y vuelto a bajar por los Azulejos, antes de jugar, finalmente, y sumarse al grupo de criollos que han visto acción en la gran carpa.

Le pasó a Alex Herrera, en 2002. Fue llamado por los Indios, devuelto a las granjas y convocado nuevamente, para por fin debutar.

Le pasó a Jesús Delgado, en 2008. Los Marlins lo promovieron, no lo necesitaron, lo regresaron a triple A y poco después le dieron la oportunidad de completar su sueño.

Le pasó a Ender Inciarte, en 2013. Fue tomado en el draft de la regla 5 por los Filis, hizo el equipo inaugural, estuvo en la banca y al día siguiente fue devuelto a los D’backs, para dar cabida a su compatriota Ezequiel Carrera, tomado de Cleveland en waivers.

Puede que a Boscán le suceda así. Que no le ocurra como a otros, que estuvieron a disposición de sus managers y no fueron incluidos en la acción, sin recibir luego una segunda oportunidad.

Ese lote tiene en la cabeza a Luis Oliveros. El receptor fue subido en 2006 por los Marineros durante apenas tres días, en el receso del Juego de Estrellas. En los hechos, sólo estuvo una fecha con el equipo grande, aquel domingo, porque ya el lunes era libre y el martes fue el clásico de julio. Después, fue enviado al Tacoma triple A y dejó de acumular antigüedad.

José Yépez es quien ha pasado más tiempo en la espera. Fueron nueve días, más de una semana, sin que el manager de Seattle, sí, de nuevo los Marineros, le diera la oportunidad de jugar.

Boscán queda como el tercero del grupo, a la espera de recibir el chance más adelante, como le ocurrió a Izturis, a Herrera, a Delgado y a Inciarte.

Oliveros declaró alguna vez que se sentía incompleto como pelotero. Que no se creía un verdadero grandeliga, por no haber llegado a jugar.

Por eso esto es un limbo. Porque existe el prejuicio que concede a un manager todopoderoso el derecho de dar barniz de bigleaguer a un pelotero, cuando su ascenso ya le dio ese estatus, según Asopeloteros y la MLB.

En fin. Seguiremos esperando por Boscán.

iserrano@el-nacional.com

@elemergente.com

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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